La resistencia artística

William Turner (1775-1851) se dio una vuelta por el siglo XXI y lo hizo justo en el Museo Nacional de Bellas Artes en la ciudad de Buenos Aires, a través de 85 acuarelas pertenecientes a la Tate Collection.
La exhibición del pintor preimpresionista inglés incluye obras de sus inicios -a fines del siglo XVIII-, su producción como artista viajero -en plena restauración monárquica, desde 1815 al 30-, experimentaciones de luz y color así como los trabajos de su madurez artística -que van hasta 1840-, y las tormentas y naufragios, realizados en sus visitas al norte de Francia, en 1845.
Lo que más me impresionó fue la cantidad de viajes que financió con su trabajo. Con sus lápices y cuadernos reflejaba in situ los primeros bocetos. En general, partía con su futura producción vendida
Fue testigo directo de la Revolución Industrial, la que dejó retratada en la presencia de trenes, barcos, puentes, edificaciones y multitudes. Sin embargo, a través de la presencia activa de las brumas, el agua y la luminosidad, las hace defeccionar en favor de la naturaleza, a la que impone con todo su esplendor. Turner actúa como parte de una resistencia cultural a la contaminación visual.
Tuve la suerte de caer un martes cuando, para más beneficios, el ingreso es libre y no hay que pagar los escasos cien pesos que cuesta la entrada. Es evidente que el apoyo de la Secretaría de Cultura, la asociación de amigos del MNBA y el auspicio del Banco Galicia, la Fundación Medifé y Knauf Argentina han costeado prácticamente todo el esfuerzo económico. 
Si bien esta muestra estará expuesta hasta el 17 de febrero, de martes a domingo de 11 a 20 (el fin de semana abre una hora antes), recomendamos se proactivos y acudir cuánto antes.+

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