El camino: la verdad y la vida


El Día del Trabajo el Papa Francisco recibió al personal del diario católico Avvenire, de la Conferencia Episcopal Italiana en la Sala Clementina del Palacio Apostolico, según nos cuenta el jefe de redacción del diario La Prensa, Pablo S. Otero.
En su columna Razón y Fe, desgrana brillantes conceptos que pocas veces había escuchado de dirigente alguno.
Por ejemplo, se refirió a a velocidad propia del periodismo como un condicionante de la reflexión y juicio que impide una expresión mesurada.
Aceptó que hasta la Iglesia sufre el impacto de la cultura de la prisa y de la superficialidad, al punto de lamentar una "Pastoral del Aplauso".
"No se cansen de buscar la verdad con humildad -les dijo-, a partir de frecuentar la Buena Nueva del Evangelio; que esa sea la línea editorial a la que vinculen su integridad: se los exige la profesión, tan alta es su dignidad. Tendrán, entonces, luz para discernir y palabras verdaderas para traducir la realidad y evitar caricaturizarla".
Los llamó a sentirse compañeros  de cualquiera que trabaje por a paz y la justicia. "Déjense interpelar por lo que sucede. Escuchen, profundicen, confrontense. Mantenganse alejados de los callejones sin salida donde debaten aquellos que creen saberlo todo".
Los llamó a no quedarse con lo que ven y solicitó que nadie les fije su agenda. "Partan de las periferias, conscientes de que no son el final sino el punto de partida de la ciudad", agregó.
Cito a Paulo VI al solicitar que lo que publiquen sea para educar el pensamiento y el juicio de los lectores, antes de convocar a un mayor audiencia.
"Que la realidad no ceda el paso a la apariencia, la belleza a la vulgaridad ni la amistad social al conflicto. Cultiven y fortalezcan cada brote de vida y de bien", clamó.
"Los animo a custodiar siempre la profunidad del presente; a huir de la información de fácil consumo, que no compromete; a reconstruir los contetos y a explicar las causas; a acercarse siempre a las personas con gran respeto; a apostar a los lazos que constituyen y fortalecen a la comunidad".
"Nada como la misericordia para crear cercanía; despierta actitudes de proximidad, favorece el encuentro y promueve una conciencia solidaria".
"No tengan miedo a involucrarse. Las palabras -las verdaderas- pesan: sólo las sostiene quienes las encarnan en la vida. Por otra parte, el testimonio contribuye a su fiabilidad; un testimonio apasionado y alegre.
Concluyó citando nuevamente a Paulo VI: "Hace falta amor por la causa: si no amamos esta causa lograremos pocas cosas, nos cansaremos pronto, veremos las dificultades, también veremos los inconvenientes, las polémicas, las deudas (...) Debemos tener un gran amor por la causa, decir que creemos en lo que estamos haciendo y queremos hacer."

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