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el colapso

El colapso de Whats App de ayer, durante dos horas, no sólo fue noticia a nivel mundial sino que es motivo de reflexión estratégica.
La cambiante preferencia de aplicaciones por parte de los usuarios globales no solamente es norma, sino que se ha acelerado. Uno casi ya ni se acuerda de los motivos por los cuales fue entrando y saliendo de redes que hoy tal vez ya ni existen, como Y Hi5, los chicos en fotolog y tantas otras cuyo nombre ya ni se recuerdan. Lo que es definitivo es que vivimos en un mundo que se conecta a la manera de las redes sociales, sean cuales fueren las que terminen por imponerse en el futuro más o menos próximo.
Ya no se trata de cuestiones tecnológicas, como cuando el télex fue reemplazado por el fax y éste por el modem. En la actualidad, vemos cómo se van adaptando los gustos y comodidades a cuestiones de formatos. Pareciera ser que el proceso de avance tecnológico empieza a encontrar un nuevo piso.
Por eso pienso que lo de ayer es muy importante. Porque el Whats App se iba tornando masivo y totalizante, perdiendo su carácter de urgente. La mansajería instantánea empezaba a reemplazar al correo electrónico y había que empezar a explorar nuevos medios para abordar la emeregencia. Personalmente, hacía una o dos semanas que había vuelto a instalar Telegram en mi teléfono. El volumen de mi wapp es tal que se ha vuelto imposible dar trato urgente a todos esos mensajes, con lo que muchos quedan automáticamente en el olvido.
La correspondencia tradicional, que ha migrado al formato virtual, tiene aplicaciones como el InBox de Gmail, que permiten un maravilloso tratamiento de la correspondencia, como se decía otrora.
Para un profesional de la comunicación puede ser muy peligroso el desorden en materia de administración de mensajes.
Entonces, ¿qué vamos a hacer con una app que pretende desplazar el correo electrónico por una mensajería instantánea?
En lo que a mí respecta, por ahora no me voy a bajar de wapp, pero seguramente empezaré a dar tratamiento preferencial a la mensajería de gmail (Hangout), SMS o Telegram, para la urgencia y a desplazar a wapp al lugar de red social de contenidos que paulatinamente va intentando ocupar. Pero se superpone con Facebook, se su mismo dueño, que es muy superior en materia de entretenimiento e información, y muy inferior a twitter en esa materia.
Whats App se tornó en uno de los tantos mecanismos de aceleración de la cotidianeidad que alteran nuestra vida en forma nociva.
Los chats de grupos son de gran utilidad, al punto de hacerlo irremplazable, al momento.
Pero sería ideal manejarse con menos aplicaciones y que lo ayuden a uno a vivir en paz con uno mismo, con los demás y, en un entorno natural y trascendente, con Dios.+

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