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Guerras Mediáticas según Adolfo Castro Almeyra

Adolfo Castro Almeyra me envió un extracto que hizo del libro Guerras Mediáticas para sus seminarios de Comunicación y Asuntos Públicos, a fin de que se lo haga llegar a su autor, Fernando Ruíz, como un reconocimiento. Dada la valía y generosidad natural en ambos, lo comparto con ustedes:

Adolfo Castro Almeyra en Aapresid, Rosario 7/8/2014

Seminario de Comunicación / Extractos de Textos # 5
Fernando Ruíz: Guerras mediáticas. Editorial Sudamericana (2014)

1.En un estudio de líderes de opinión, realizado por Poliarquía en octubre de 2008, los “periodistas” aparecen en el tercer lugar de la “influencia en el diseño e implementación de políticas públicas”, después de “sindicalistas” y “funcionarios públicos”, y tres puestos antes que los “legisladores”. En los estudios sobre el poder que se realizaron en los años setenta del siglo pasado, los periodistas y los medios no aparecían”.

2. “El Programa de las Naciones Unidas (PNUD) es representativo de esta percepción. El estudio llega a afirmar que “los tres riesgos principales que podrían amenazar el buen funcionamiento del orden democrático” son las distintas formas de poder económico, “la amenaza del narcotráfico” y “los medios de comunicación”

3.Hay una politicidad evidente en el trabajo del periodista. Hacer periodismo es una forma de hacer política, aunque no siempre se tenga una intencionalidad política. El periodismo interviene en el escenario con cada uno de sus actos, y esto es inevitable. La construcción de agenda, los criterios de las coberturas informativas, la selección de las fuentes, el equilibrio entre críticas y apoyos, todo convierte al periodismo en parte de la política”.

4.No existe un monopolio de la política a cargo de los partidos políticos. Ni existe un monopolio de la información a cargo del periodismo. La democracia se ha ido desarrollando históricamente con instituciones que comparten roles y a veces compiten en ese cumplimiento de roles. En la historia de la democracia moderna, el cuarto poder es tan antiguo como los otros tres, y reconoce su origen en el mismo instante de origen de esa democracia. No es en absoluto un recién llegado. La propia expresión “cuarto poder” es del lejano siglo XVIII. Frente a cualquier crisis de una cosmovisión tradicional, o cambio de época, los medios de comunicación aumentan su influencia para fijar nuevos marcos de interpretación. En los años que van de 1810 a 1820 se generaron más de cien periódicos, cuando en la década anterior no habíamos tenidos en Buenos Aires más que uno por vez.”

5. “Sin periodismo no hay política. Para cada fuerza política los medios sirven para comunicar hacia fuera, así como han sido uno de los principales mecanismos de organización interna, como le gustaba a Lenin. En algún momento de la historia incluso los directores de Clarín, La Nación o La Prensa tuvieron sueños presidenciales.”

6. “Casi por definición, en una guerra mediática no hay medio de comunicación que resulte creíble para los dos campos. Las sociedades siempre tienen líneas divisorias, fisuras en los distintos sectores e instituciones, y la fertilidad de la guerra mediática está en ahondar esa división preexistente.”

7. “Las guerras mediáticas son un fenomenal intento de manipulación de la opinión pública, cuya primera victima es la profesión periodística. Son guerras de propaganda en las cuales solo importa la verosimilitud y bastante menos la veracidad. Más que la construcción de noticias, es  construcción de mitos. Todas las acciones están pensadas para mantener una ubicación, sistemáticamente, cerca de unos y lejos de otros.”

8. “Lo peor es que este proceso de manipulación suele ser bastante popular entre grandes sectores de la población, en todos los niveles de cultura. Por eso, como en tantas otras cosas, finalmente como sociedad terminamos siendo semicómplices y semivíctimas de las guerras mediáticas.”

Título original: Guerras mediáticas. Las grandes batallas periodísticas desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad. Extractos de página 12 a 429 con licencia en la puntuación. La enumeración no es parte del texto, incluida para el análisis en el seminario de Comunicación.


Adolfo Castro Almeyra, junio de 2014

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