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Algunos pecados


Aprovecho este fin de año para hacer un examen de conciencia y revisar algunos pecados de fácil tentación para los profesionales de las relaciones públicas y que deben evitarse para contribuir al bien común que, como sabemos, es mayor a la suma de los bienes individuales.
. Lengua filosa. La capacidad de oratoria puede falsear una verdad o forzar la aceptación de una mentira. Más aún, puede sutilmente destruir la reputación ajena; especialmente la de aquellos que no cuentan con la destreza de la expresión. No solamente hay que honrar a la verdad, sino que también hay que atender a la justicia; en rigor, salir en defensa del necesitado sea pobre, ausente, débil, marginado o excluido. Esa defensa debe realizarse por la vía de la misericordia: situándonos en el lugar del defendido. No podemos ser testigos de una masacre y quedarnos en el molde sin dejar de ser cómplices.
. Abuso de prestigio. Si hemos tenido la capacidad de construir prestigio, sea personal o corporativo, no podemos abusar de esa posición. No podemos usarlo para forzar un argumento "porque lo digo yo". Hay que partir de la situación cero. Hay que ser humildes. El prestigio servirá para evitar que nos cuelguen falsas acusaciones o como crédito para una emergencia; cuando algo nos tome por sorpresa y no hayamos tenido tiempo par construir una argumentación. 
. Hpocresía. Es la verdad de este mundo. Se construye con creencias establecidas sin fundamento en la realidad. Suelen ser posiciones egocéntricas de los poderosos. Nos referimos a quienes tienen posiciones centrales a nivel mundial, regional, nacional, sectorial, barrial, deportiva, artística, profesional, ambiental, etc. Si uno detenta esa posición central debe denunciar  esos lugares comunes que no refieren a una realidad. Porque nosotros vivimos de las palabras, de los acuerdos, del diálogo, y no podemos permitir que se tome por roca al cartón pintado. Porque cuando tengamos que construir sobre esa escenografía no nos servirá. Debemos abogar permanentemente para que no se digan pavadas.
. La venalidad. Hay que ser muy cuidadoso con el uso de los recursos que administrados para la realización de nuestros proyectos. Estos deben servir para construir, para valorizar, para sensibilizar, para llamar la atención o, en el mejor de los casos, para lograr un resultado neutro. Nunca se debe forzar o doblar una voluntad. Cuidado con los atajos. Ojo con las emergencias. No nos dejemos caer por el camino fácil. Es para estos días en que hay que hacer las previsiones del colchón de confianza, la construcción del prestigio. Hay que poder tomarse el tiempo para transitar el mejor camino, aunque parezca arduo, difícil y encrespado. El resultado será mejor aún. No nos olvidemos que el fin no justifica los medios, porque para los cristianos el camino también es la verdad y es la vida.+

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