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Gestos elocuentes

Cristina, revelada por sus gestos

El especialista en comunicación no verbal Sergio Rulicki analizó la gestualidad de la Presidenta en su libro “Las caras de la mentira (y de la verdad)”. Su análisis de la mímica de CFK.

Los gestos de Cristina, analizados por el licenciado Sergio Rulicki, especialista en comunicación no verbal.
05/09/13 - 13:56
Levanta el dedo índice con firmeza. Se acomoda el pelo con las uñas esculpidas, que a veces utiliza como “garras”. Acompaña sus palabras con una cadencia especial, casi didáctica, dibujando círculos con sus manos. Irrumpe interponiendo su palma frente a su humanidad, como diciendo basta. En cada uno de sus discursos la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner pronuncia miles de palabras, pero sus gestos también hablan por ella. Esa mímica da cuenta de la personalidad de la mandataria más poderosa de la Argentina.
Es justo allí donde el especialista en comunicación no verbal Sergio Rulicki posó sus ojos para escribir su libro Las caras de la mentira (y de la verdad), de la editorial de Luis Majul, Margen Izquierdo, en especial el capítulo dos, “Manos que hipnotizan”.

Es que además de llevar joyas valuadas en más de 30 mil dólares (en su mano izquierda: un Rolex President que cuesta cerca de 20 mil dólares y un anillo de oro blanco y oro amarillo de 18 quilates, al que llaman solitario con brillante cuyo valor oscila los 10 mil dólares; y en la derecha: uno con zafiro de oro y platino valuado también en 10 mil dólares), las manos de Cristina nos dicen muchas veces más que sus discursos.

Uno de los gestos más recurrentes de CFK son las “batutas”. Como si fuera una directora de orquesta, apela a sus manos como marcadoras del ritmo de la enunciación. “Constituyen un recursos kinésico muy eficiente, dado que tiene efectos sobre la capacidad cognitiva de mantener la fluidez verbal de manera prolongada”, explica Rulicki.

La mandataria también suele levantar su dedo índice extendido a la altura de sus ojos. Así, sostiene el especialista, busca “guiar la mirada del interlocutor para que establezca contacto” con sus propios ojos. “Es utilizado para enganchar la atención de los demás y decir algo que se considera de gran importancia, o como medio para tomar la palabra e interrumpir al otro”, afirma. Además, sirve como equivalente de un signo de exclamación que “reclama, y en general logra, que los destinatarios dirijan la mirada hacia el emisor, cesen de hablar y se avengan a escuchar”.

La Presidenta muchas veces habla del fallecido ex mandatario Néstor Kirchner, al que se refiere como “Él”. Cuando lo menciona, suele apuntar hacia arriba con su dedo índice. “Es un resabio inconsciente de que se fundamenta lo que se dice con la apelación a un poder superior”, fundamenta Rulicki. No obstante, también conlleva “el sentido de la admonición y el reto”, añade.

El gestito de “idea”, que inmortalizó Carlitos Balá, es otro de los favoritos de los políticos en todo el mundo. “Unir la punta de los dedos pulgar e índice cumple la función de ilustrar la idea de ‘exactitud’”, afirma Rulicki. No obstante, también puede ser utilizado para mentir: “Se trata de un gesto que tiene gran capacidad de persuasión, y por eso los políticos lo utilizan a menudo cuando quieren reforzar la idea de que aquello que describen con palabras se corresponde con la realidad, aunque esto no sea necesariamente cierto”, dice. CFK no es la excepción a esta regla.

Tras perder las elecciones primarias, Cristina pronunció un discurso en Tecnópolis en la que ratificó a rajatabla su modelo de Gobierno, criticó a la oposición por ser jugadores “suplentes” de los verdaderos intereses que enfrentan su proyecto. Allí desplegó una mímica que Rulicki asocia a la supervivencia. “Los políticos a menudo revelan sus intenciones agresivas hacia sus rivales o temas de agenda, realizando un gesto en el que la mano toma la forma de una garra”, describe y le otorga un peso preponderante a las uñas, como metáfora de garras, para marcar control y dominancia.



Sin embargo el gesto más característico de la Presidenta es llevar la palma de la mano hacia adelante casi como una señal de “stop”. Sus imitadores, como Fátima Florez o Martín Bossi, lo han elegido como la marca registrada de CFK a la hora de interpretarla. ¿Qué significa? Así lo explica Rulicki en su libro sobre la mímica de los políticos: “Es un gesto regulador cuyo sentido implica definir y mantener la distancia, marcar un límite. Es utilizado ante un intento de interrupción para enfatizar que se desea continuar hablando, y también para reforzar el intento de tomar la palabra”.
Fuente: Clarín.com

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