Ilegal discriminación en el impuesto a las Ganancias

     
Por Máximo Bomchil, abogado. Senior Partner en M&M Bomchil


    El decreto del Poder Ejecutivo Nº 1242/13 del martes pasado incrementa en un 20% el mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias, las cargas de familia y la deducción especial de la cuarta categoría, pero únicamente para quienes desempeñen cargos públicos, trabajadores en relación de dependencia y jubilados y pensionados (artículo 4º). Ello siempre que su remuneración bruta no exceda de $ 25.000 mensuales (artículo 5º).
    Además incrementa el mínimo no imponible para los funcionarios públicos, trabajadores en relación de dependencia y jubilados y pensionados cuya remuneración no supere $ 15.000 mensuales, en un monto tal que no les dé impuesto a pagar (artículo 1º).
    Quedan totalmente fuera del beneficio los que ejerzan profesiones liberales y oficios, los corredores, viajantes de comercio y despachantes de aduana, entre otros, es decir, en general, todos los trabajadores autónomos que no sean monotributistas. También quedan excluidos todos aquellos que perciban rentas por su trabajo personal en exceso de $ 25.000 mensuales.
    Todas estas exclusiones son ilegales, pues violan claramente la Constitución Nacional, la Ley de Impuesto a las Ganancias y la ley 26.731 en que el Poder Ejecutivo fundamenta la medida.
    En efecto, el artículo 4º de la ley 26.731 faculta ‘al Poder Ejecutivo Nacional a incrementar los montos previstos en el artículo 23 de la ley de impuesto a las ganancias, t.o. 1977 y sus modificaciones, en orden a evitar que la carga tributaria del citado gravamen neutralice los beneficios derivados de la política económica y salarial asumida’. Es decir, que la ley, de por sí de dudosa legalidad pues delega en el Poder Ejecutivo una facultad propia del Poder Legislativo sin cumplir los requisitos que al respecto establece la Constitución Nacional (artículo 76), sólo autoriza al Poder Ejecutivo a incrementar el mínimo no imponible, las cargas de familia y la deducción especial. No lo autoriza a crear categorías distintas de contribuyentes, a quienes se les aplica total o parcialmente o no se les aplican las deducciones. Con ello el Poder Ejecutivo está decidiendo el monto del impuesto que debe pagar cada una de esas categorías.
    Esto último sólo lo puede hacer el Congreso por ley, pues es facultad exclusiva y excluyente del Congreso de la Nación imponer las contribuciones directas (CN, artículo 75 inciso 2). El Poder Ejecutivo no puede en ningún caso y bajo pena de nulidad absoluta e insanable emitir disposiciones de carácter legislativo (CN, artículo 99 inciso 3). Esto, en el caso de normas tributarias, se extiende también a los decretos de necesidad y urgencia, donde se excluye expresamente la facultad del Poder Ejecutivo de dictarlos (CN, artículo 99, inciso 3, segundo párrafo).
    En otras palabras, el Poder Ejecutivo sólo puede recaudar lo que dispone la ley y no decidir por si cuanto debe pagar cada uno.
    Más allá de la discriminación odiosa que se ha establecido en contra de los trabajadores autónomos, el decreto 1214/2013 conmueve el Estado de Derecho y constituye un precedente peligrosísimo en cuanto a las facultades del Poder Ejecutivo respecto a la política impositiva de la Nación.

    Fuente: Cronista.com - 30-08-2013

    Metáfora del Beso

    Los enfrentamientos generan tensiones.
    Las tensiones derivan en silencios.
    Los silencios producen preconceptos.
    Los preconceptos se personalizan.
    El conflicto se subjetiviza.
    La objetividad se fuga.
    Se impone el relato, la narración deseada.
    El otro pierde la justa defensa.
    Sólo se justifica la defensa de intereses y necesidades.
    La más elemental y primitiva razón.
    El proceso resulta viciado.
    Es menester recuperar la racionalidad.
    Ponerse en el lugar del otro.
    Ser misericorde.
    Comprender la realidad ajena.
    Compararla con la propia.
    En un mismo nivel de intensidad.
    Lo que es naturalmente imposible.
    Hace falta una decisión.
    Alguien tiene que cortar por lo sano.
    Tiene que ser un tercero.
    Uno que esté equidistante.
    Como el Episcopado, en 1983.
    Cuando publicó Iglesia y Comunidad Nacional.
    O en 2002, cuando convocó al Dialogo Argentino.
    Como el Papa Francisco, cuando llama al encuentro.
    Como el Consejo Profesional de Relaciones Públicas de la República Argentina
    Cuando convoca a los DirCom y sus colegas de Idea.
    Para recrear la cultura del diálogo.
    Por recuperar ese espacio de intercambio común.
    Porque es la única manera de dar vida a la República.
    ¿Quién mejor para hacerlo que los que hacemos relaciones públicas?
    Estamos en el corazón de la república.
    Gestionamos prensa, que resulta clave en las democracias modernas.
    Cumplimos un papel clave en la defensa de los intereses.
    El derecho constitucional de peticionar ante las autoridades.
    O lobby, como lo conocen los norteamericanos.
    Tenemos códigos para toda clase de protocolo.
    Somos la responsabilidad social de nuestras organizaciones.
    Ponemos en acto las expectativas populares.
    En el corto, mediano y largo plazo, de manera sustentable.
    Por eso es que quisiera honrar este 26 de septiembre.
    Porque es el Día Interamericano de las Relaciones Públicas.
    Es la oportunidad de poner en práctica tal ejercicio.
    No en vano nuestro consejo tiene un globo de diálogo como isotipo.
    Es la palabra, que navegará de boca en boca.
    Como la saliva en un beso.
    Si, es algo que suena espantosamente.
    Pero es una experiencia magnífica.
    Altamente recomendable.+

    ¿Lo habrá querido decir?

    Foto: ElUniversal.com.co
    Evité pronunciarme sobre las declaraciones del Papa Francisco sobre el lobby hasta no leer textualmente las declaraciones que efectuó en el vuelo de regreso de la exitosa gira a Brasil por la Jornada Mundial de la Juventud, y que hoy aparecen transcriptas en el suplemento especial de Clarín.
    Luego de pronunciarse sobre la cuestión de la homosexualidad, expresó: "Luego usted hablaba del lobby gay. Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontré con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El Cateciscmo de la Iglesia Católica lo explica de forma muy bella. dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esa tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer lobby de esta tendencia o lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbys. Este es el problema más grande".
    Ahora si, es claro y explícito. Jorge Bergoglio tiene una postura prejuiciosa respecto del lobby, que sabemos que no está penado por la Iglesia y que está previsto en la Constitución Nacional cuando ratifica el derecho de todos los ciudadanos a "peticionar ante las autoridades".
    Como dice Pedro Barcia hoy en el diario La Prensa, parecería que lo que Francisco critica es la manipulación. Al enumerar lobbys, Su Santidad menciona a cuatro que le parecen condenables: implícitamente, al lobby gay que lo acosa en el Vaticano; a la avaricia; a la masonería; a la corporación política... porque también sabemos que es muy elogioso de la actividad política, a la que refeire aristotélicamente como máxima expresión de la caridad; sin embargo, critica al lobby de los políticos. Suponemos que se refiere a una actitud corporativista u oligárquica de quienes tienen funciones públicas a su cargo.
    No quisiera dramatizar acerca de una frase que se enmarca en una conferencia de prensa -un momento de natural tensión para un entrevistado poco afecto a las mismas- y en la que ponía más en juego las relaciones de poder vaticanas que el establecimiento de una doctrina sobre las relaciones públicas.
    Sigo convencido de que el lobby, entendido como una herramienta de trabajo de las relaciones institucionales para lograr semblantear o para sensibilizar a un actor influyente respecto de un asunto público, es algo bueno. Aún para el Papa Francisco, a quien sería mejor preguntarle puntualmente sobre esta materia antes de hacer una exégesis sobre una declaración que parece haber sido improvisada.+

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