lunes, 18 de marzo de 2013

El Liderazgo Servidor, Republicano


Copio a continuación un mensaje enviado por Fernando Brom, con ocasión de la asunción del Papa Francisco, que se refiere a dos tipos de liderazgo. La descrita es el modelo al que adhiero desde que decidí ocuparme de las cosas públicas, en mis tiempos de estudiante.


Queridos amigos,
Para celebrar juntos la Felicidad de un Papa no europeo-latinoamericano-argentino y jesuita comparto con ustedes mis reflexiones que ya envié como carta de lectores a algunos diarios argentinos.
Lo mejor para todos y cada uno de ustedes en estos nuevos tiempos de la humanidad, del cristianismo y del kristinismo.
Que paradoja de nombres y apellidos!!:
Kirchner quiere decir etimológicamente "el hombre de la Iglesia" y Cristina "Cristiana, perteneciente a Cristo".
Abrazo
Fernando
Para leer sobre liderazgo servidor leer el librito (se lee muy rápido) "La Gran Paradoja " (The servant) de James Hunter, bestseller mundial (Editorial Urano - Random House).

El liderazgo de San Francisco

La clave de un liderazgo exitoso es la influencia, no el poder. Líder no es el que manda, y muchísimo menos el que dá ordenes. Líder es al que los demás siguen y obedecen. El poder tiene una trampa mortal: el que lo ejerce coercitivamente desde el miedo o el dinero, es rehén de su manipulación. La falta de clases en la Provincia de Buenos aires es el mejor (peor) ejemplo de esta conducta especuladora. El verdadero líder es el líder servidor que logra el entusiasmo de los fieles. Y el entusiasmo o alegría es la clave de su autoridad, que se transforma en poder.

San Francisco fue llamado por Dios a abandonar su riqueza y reconstruir la Iglesia (no los edificios de ladrillos) mirando a la cara y las necesidades de personas humanas. El cardenal Bergoglio logró más del 80% de los votos del cónclave por sus características personales y espirituales en las tres dimensiones de la persona:
+ por caminar lo que dice (cuerpo),
+ por amar lo que hace (corazón)
+ por guiarse por valores (espíritu).
El Papa Francisco es una buena muestra de un ejercicio balanceado de pies en la tierra, corazón en el hombre y mente en el Cielo. Estas son las tres dimensiones del hombre que se transforma en persona humana: necesidades terrenales básicas, corazón abierto al otro y espíritu guiado por valores superiores.

Esto es difícil de entender por quienes se acostumbran al caudillo que miente y compra voluntades. Recemos para que Dios ilumine y le dé fuerza al cuerpo, corazón y espíritu al nuevo Papa, que sin dejar de ser argentino, ya es universal. Un dato importante para el ego argentino: dentro del universo estamos nosotros, necesitados con urgencia de nuevos liderazgos basados en valores y no en poderes.

Fernando Brom

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