martes, 15 de agosto de 2017

Agravio sexual en un colegio marista

Rufino Varela fue entrevistado ayer en el programa de Pablo Duggan por Radio Belgrano sobre una antigua denuncia de agravio sexual por parte de un hermano marista en el Colegio San José de Morón.
La entrevista es excelente, aunque lamentablemente Pablo haya insistido tanto en que estos casos se repiten en todos los colegios católicos cuándo es público que esta clase de episodios se han producido en muchos y muy diversos ámbitos de la sociedad. Ciertamente, es más grave que suceda en una entidad que profesa todo lo contrario y se compromete en la educación de chicos. Pero en cuestiones tan graves es importante ser preciso con la información.
Varela, que fue víctima de un episodio sucedido en el Colegio Newman, elogió la rápida actitud de la Congregación de correr inmediatamente al denunciado, que se desempeñaba  como director del Colegio Champagnat.
Para escucharla, haga click acá:
http://radiocut.fm/audiocut/rufino-varela-colegio-champagnat-denuncia-de-abuso

lunes, 31 de julio de 2017

Una nueva etapa profesional


Luego de seis años de trabajo en Nidera (una de las experiencias más extensas en mi trayectoria), he conseguido que Cofco me contrate como externo. Aproveché una circunstancia de fusión y acomodamiento de estructuras para volver al llano profesional. Fueron años intensos que empezaron con las denuncias de trabajo esclavo contra el semillero, siguieron con algunos ataques del kirchnerismo hacia el sector para luego llegar al ordenamiento institucional y a la pax que ahora ofrece mejores condiciones de negocio.
No me despido, porque no me voy muy lejos. Pero quiero expresar mi agradecimiento especialmente a todos los que me enseñaron algo, a los que me tuvieron paciencia, a los que generosamente ofrecieron alguna pista, algún dato, una observación. Todos fueron muy gauchos conmigo ya que, a pesar de ser familia de campo, ignoraba absolutamente todo lo referente a la agronomía. No es que ahora soy un erudito, pero tuve elementos como para pensar y ejecutar este arte del lobby y la comunicación. Pero especialmente le agradezco todo al Señor, ya que sin él no somos nada, y a la Virgen, que me acompañó con su paz y su presencia durante este proceso.
Como cuando salí de Telecom, termino esta etapa el día de San Ignacio de Loyola.+

miércoles, 19 de julio de 2017

Diez años sin Fontanarrosa

Hace diez años que se fue uno de los grandes artistas que marcaron mi juventud: Roberto Fontanarrosa. 
Adoré sus chistes unitarios en la contratapa de Clarín; devoré sus tiras de Inodoro Pereyra más que las de Boogie el Aceitoso; incursioné en las historias de Best Seller y transité los bares y estadios de Rosario a través de sus cuentos.
Para mí fue (y es, cada vez que lo releo) un genio. 
En los tiempos de su célebre intervención en el Congreso de la Lengua en Rosario sobre las malas palabras me quedó una entrevista en la que, acerca de los libros extensos, decía que nadie tiene el derecho de quitarle a uno un mes de vida leyéndolos.
Un maestro.
Sólo me queda despedirlo de un modo familiar: "qué lo parió".+
Imagen de www.elortiba.org

sábado, 15 de julio de 2017

Crónica de un cierre anunciado: PepsiCo

Si es cierto que con este mensaje PepsiCo pensaba que podía cerrar la planta de snacks de Florida, que otrora fuera de BUN, somos libres de pensar que el autor intelectual de esta barbaridad es un papa frita.
La seguidilla de cierres conflictivos de plantas y hasta de empresas de los últimos años es muy extensa: Zanon, Cerámica San Lorenzo, Donnelly, Lear, Kraft, Cresta Roja y tantas otras. Es difícil creer que una nota y una persiana bajada se conviertan automáticamente en el fin de una historia.
Las empresas han dejado de ser instituciones con una finalidad lucrativa. Con el proceso de concentración, las viejas marcas se fusionan dentro de otras empresas y forman organizaciones cada vez más grandes que, con su escala, prescinden de plantas y empleados para producir más y mejor.
La defensa que de los trabajadores realizaron los sindicatos tradicionales se tradujo en grandes organizaciones, tan poderosas como sus competidoras las patronales, y se consagró en un derecho laboral y en una industria litigiosa muy rentable durante mucho tiempo.
Con un pragmatismo indiscutible y una clarividencia a prueba de discursos, el proceso de transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas los tuvo a ambas partes de protagonistas, junto con los partidos políticos tradicionales y los medios masivos de comunicación.
Pero el ingreso a una nueva economía del conocimiento, como es natural, no se produjo en forma ordenada. Fueron apareciendo nuevas formas de trabajo que no se parecen en nada al empleo formal, que va desapareciendo paulatinamente. Los índices sólo reflejan lo último, pero son muy pocos los que pueden comprender e interpretar el advenimiento de las nuevas realidades.
El resultado se pudo ver en el triunfo de Donald Trump en las elecciones norteamericanas, que puso foco en el desempleo en los cordones industriales, en los cementerios fabriles y en el despoblamiento rural. También se percibió en la creciente aceptación de la llamada "nueva derecha" europea, que explica todos los males con una verba xenófoba.
En la Argentina, los fenómenos sociales y sindicales como el que irrumpió esta vez en PepsiCo para evitar el cierre es tan organizado como el que precedió a la decisión de mudar esa planta de lugar y de despedir al personal.
Si no hay nada nuevo sino que se trata de un capítulo más de una novela que se viene repitiendo sistemáticamente, no podemos esperar que siga habiendo esta clase de enfrentamientos. El proceso debe ser inclusivo; no puede ser un desplazamiento de unos por otros. ¡Cuánta razón tuvo Adolfo Bioy Casares cuando en 1969 pudo observar en su Diario de la Guerra del Cerdo a los jóvenes que tiraban a los viejos por la ventana!
Urge abrir una instancia de diálogo que empiece a ordenar el proceso y que permita encontrar soluciones superadoras para todos, ya que el tránsito hacia una economía del conocimiento es valioso pero no se debe frenar ni realizar a costa de algunos, que no son pocos.
No se trata de valorar o disvalorar lo que está sucediendo. Pero no creo es que se trate de la habilidad de unos para imponerse sobre los otros. Eso sería la ley de la selva. Si sabemos todos hacia dónde vamos, es menester ponernos de acuerdo para evitar situaciones como la vivida esta semana.
El Gobierno y la Iglesia, que tuvieron un significativo protagonismo en el Dialogo Argentino, pueden hacer mucho para conducir el proceso.+

jueves, 6 de julio de 2017

El silencio final de un gran comunicador


La comunicación es un tema pendiente para la Iglesia.
San Juan Pablo II se manejó muy bien en este terreno y prueba de ello fue el nombramiento de un vocero seglar y profesional, que murió ayer y motiva este texto.
Benedicto XVI, a pesar de ejercer una magnífica pastoral, no logró hacer pie en la opinión pública y resultó opaco para los muchos apurados consumidores de medios, que son la mayoría de la gente.
El Papa Francisco recuperó la buena comunicación de Karol Wojtila y obtuvo grandes aciertos en esta materia, como lo había hecho oportunamente en Buenos Aires.
Sin embargo, la Iglesia argentina no logró mantener los esfuerzos por él realizados y es dueña de una pobrísima comunicación al punto, a mi juicio de fallar a la caridad si la entendemos como dar al otro lo que necesita.
La creencia de que yo soy el que soy y comunico lo que me parece y como quiero puede ser honesto, pero es claramente insuficiente y mediocre.
La Iglesia tiene el deber de evangelizar y, para hacerlo, debe alcanzar una eficaz distribución del mensaje, de modo de evitar las distorsiones del contexto.
Los silencios y la extraña timidez eclesiástica en el concierto de una sociedad histérica y voraz no constituyen el necesario respaldo que los laicos necesitamos para obtener eficacia en la transmisión de nuestro testimonio.
Pareciera haber un desencuentro entre la urgencia de difundir buena noticia en la actualidad y la paquidérmica apariencia gris del clero vernáculo.
Joaquín Navarro Vals tuvo que vencer numerosas resistencias internas a sus transformaciones, y lo hizo con éxito. De allí que este blog le realice con este texto un póstumo homenaje y pide una oración en su memoria.+


Joaquín Navarro Valls: vocero de Juan Pablo II, cambió la comunicación en el Vaticano

Por Elisabetta Piqué para LA NACION
JUEVES 06 DE JULIO DE 2017

Gran pesar provocó ayer en el mundo de los vaticanistas la muerte, a los 80 años, de Joaquín Navarro Valls, histórico vocero de san Juan Pablo II, durante 22 años.

Español, nacido en Cartagena, pero también de ascendencia catalana, miembro laico de la prelatura del Opus Dei, Navarro Valls fue médico y periodista. Fue Karol Wojtyla, el papa polaco, quien sorprendió a todo el mundo cuando, en 1984, siendo Navarro Valls corresponsal del diario ABC en Roma, lo llamó por teléfono para ofrecerle ser su vocero.
De hecho, Navarro Valls hizo historia al convertirse entonces en el primer laico y en el primer no italiano en dirigir la Sala de Prensa del Vaticano. Trabajando codo a codo con un papa tan mediático como Juan Pablo II, durante su mandato el funcionamiento de la denominada Sala Stampa se modernizó drásticamente. Fue en su período que, en 1997, la Santa Sede desembarcó en Internet. Navarro Valls siempre contaba que, cuando le contó al pontífice polaco que existía la red de redes, éste, luego de preguntarle "¿y nosotros no estamos?" y tener una negativa, le ordenó de inmediato montar el sitio.
De perfil muy alto en los últimos años de pontificado de Juan Pablo II, marcado por su enfermedad, Navarro Valls fue protagonista de varios momentos históricos de ese papado. Todo el mundo recuerda su viaje a Cuba para entrevistarse con Fidel Castro en vísperas de la primera e histórica visita de un papa a la isla comunista, en 1998. Durante los últimos seis meses de pontificado, con gran afabilidad explicó a la prensa, con sabiduría de médico, pero con simplicidad, cómo avanzaba la agonía de Juan Pablo II. Influyente, en el Vaticano era tratado con la misma deferencia que un cardenal.
Tras la muerte de Juan Pablo II, luego de seis meses junto a Benedicto XVI, pidió ser relevado del cargo y fue sucedido por el padre Federico Lombardi. Entonces regresó a la medicina, volviéndose presidente del advisory board de la Universidad Campus Bio-Médico. En los últimos años, lo atacó una enfermedad grave, que sobrellevó, según sus allegados, "sin que nadie se diese cuenta".

jueves, 15 de junio de 2017

XXX

El descanso del guerrero
Hoy cumplo 30 años de servicio público.
El 15 de junio de 1987 ingresé en la redacción del diario La Nación junto con Valeria Sessa y Delia Alicia Piña; si bien no era mi primer experiencia laboral, fue la primera formal.
Desde entonces fui periodista y ahora bloguero; hice política agonal y arquitectónica; trabajé como relacionista en ámbitos públicos y privados, y fundé y dirigí organizaciones no gubernamentales.
Siempre procuré reunir toda la información posible para facilitar el proceso decisorio mediante la disminución de opciones a tomar e intenté tener una mirada largoplacista, estratégica y sustentable.
Nunca me consideré muy inteligente, por lo que dediqué un par de horas de más que mis pares para realizar actividades que aumenten mi formación por la vía de la experiencia y que me ayuden a con la elaborar una buena agenda temática y de contactos.
Confié en el Señor para que sea él quien conduzca mis destinos y me lleve a la tierra prometida de verdes praderas y frescas aguadas.
Procuré ser servicial.
Si la política se trata de construir consensos mayoritarios para el bien común, eso fue justamente lo que hice a lo largo de todos estos años de servicio público.
Haciendo click aquí pueden pasear por algunas de las imágenes de este tiempo transcurrido, que pude recuperar en los últimos días.
Agradezco a Dios por el trabajo que me dio y le pido que me siga proveyendo, a mis jefes y maestros en este oficio, a mis queridos colegas y a mi familia, que es el objeto de mis mayores afanes.+

lunes, 12 de junio de 2017

Cuesta trabajo comprender


Concebir el trabajo del siglo XXI es uno de los más altos desafíos que enfrenta la dignidad humana.
La bio y nanotecnología, la automatización, la robotización, y la inteligencia artificial pueden trabajar por y para nosotros, en la medida en que estemos preparados y capacitados para hacerlo.
El hombre tiene por delante un nuevo desafío: la sabiduría, porque debe comprender quién es, saber qué debe hacer, de dónde viene y a dónde va, para poner en marcha estas poderosas fuerzas que, de no saberlas manejar, pueden volverse contra uno mismo.
Hace un par de semanas acudí a un foro almuerzo organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) sobre el trabajo y la inclusión en el que disertaron el viceministro de Trabajo de la Nación, Ezequiel Sabor, y el secretario gremial de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica (ASIMRA), Mario Matanzos.
El gremialista empezó reconociendo el acierto oficial de "sectorizar la discusión" y destacó "la importancia de tener trabajo". El funcionario reclamo una mejor representatividad del empresariado para sentarse en la mesa del diálogo, pero volviendo a la gente hizo hincapié en la necesidad de la capacitación continua, se refirió al estancamiento en la creación de trabajo privado y promovió el concepto de empalme, como una manera de favorecer el empleo y achicar los subsidios.
Esa misma tarde recibió en mi casilla un cable de Zenit que informaba acerca de la visita del Papa Francisco a Génova, que había estado centrada en esta cuestión: "el trabajo está en riesgo", dictaminó al visitar una industria metalúrgica del Ilva. Allí subrayó la curiosa coexistencia de gente sin trabajo y gente esclavizada: “Una paradoja de nuestra sociedad es la presencia de una creciente cantidad de personas que querrían trabajar y no lo consiguen, y otros que trabajan demasiado y no pueden trabajar menos porque fueron comprados por las empresas”, dijo. Sin ocio -es decir, sin descanso- el trabajo esclaviza. “El consumo es un ídolo de nuestro tiempo”, con sus “grandes negocios abiertos día y noche”; de alguna manera, aseguró, cuando se trabaja sólo para consumir -es decir, para gozar- se malogra el trabajo "como fatiga" y en el centro del pacto social.

Sobre las pujas internas
La meritocracia conspira contra la cooperación, mutua asistencia y reciprocidad, que deben reinar en el trabajo, agregó Francisco. La competición interna, además de no ser antropológicamente cristiana, "es un error económico", porque conspira contra sí misma.
Así, la meritocracia esta volviéndose “una legitimación ética de la desigualdad”. El nuevo capitalismo a través de la meritocracia “da una vestidura moral a la desigualdad, porque interpreta el talento no como un don, sino como un mérito”. Determinando un sistema de ventajas y desventajas cumulativas.
Otra consecuencia de la meritocracia “es el cambio de la cultura de la pobreza. El pobre es considerado un sin mérito y por lo tanto un culpable”. Y “si la pobreza es una culpa del pobre, los ricos están exonerados de hacer algo por ellos”.
El Papa señaló que “la meritocracia del Evangelio la encontramos en la parábola del Hijo Pródigo, que considera que el hermano tiene que ser un fracasado, porque se lo ha merecido, en cambio el padre considera que ningún hijo merece la bellota de los puercos”.

Contra los subsidios
Cuando a una persona le indican que o acepta un trabajo mal pagado o tanto hay otros que lo aceptarán, el trabajo se transforma de ‘rescate’ social en ‘chantaje’.
El santo padre Francisco usó así un juego con estas dos palabras en italiano (riscatto – ricatto), al responder este sábado, a la segunda pregunta de los trabajadores de la metalúrgica ILVA, en su viaje apostólico a Génova.
“Es verdad  –dijo a quien le hizo la pregunta– que la falta de trabajo es peor que la falta de rédito, para poder vivir. El trabajo es también esto, pero es mucho más. Trabajando nos volvemos más personas, nuestra humanidad florece, los jóvenes se vuelven adultos solamente trabajando. La doctrina social de la Iglesia siempre ha visto el trabajo humano como participación en la creación”.
“En la tierra hay pocas alegrías como la que se siente trabajando, como hay pocos dolores más grandes que cuando el trabajo oprime, humilla, asesina. El trabajo puede hacer mucho mal, porque puede hacer mucho bien” aseguró.
“Los hombres y las mujeres se nutren con el trabajo y el trabajo los llena de dignidad”. Cuando se trabaja mal, todo el pacto social, la democracia entra en crisis, aseguró.
Hay que mirar con responsabilidad a las transformaciones tecnológicas, pero no resignarse a la ideología que toma pie, en la que imagina un mundo en el que la mitad o solamente dos tercios trabajan y el resto es mantenido por un subsidio social. Tiene que ser claro que el objetivo necesario no es obtener un rédito para todos sino trabajo para todos. Porque sin trabajo para todos no hay dignidad para todos”.
El trabajo de mañana será quizás muy diverso, pero deberá ser trabajo, no pensiones, no jubilaciones. Se va en pensión a la edad justa, es un acto de justicia. Pero es contra la dignidad de las personas mandarlas en pensión y mandarlas a los 35, 40 años, darle un subsidio y arréglate. Puedo comer, sí; puedo mantener a mi familia, sí; ¿tengo dignidad?, no.

Elogio del buen empresario
Estas preguntas sobre el mundo del trabajo, “quise pensarlas bien para responderlas bien”, dijo a la platea de trabajadores y empresarios, porque “hoy el trabajo está en riesgo, es un mundo en el que el trabajo no se considera con la debida dignidad que tiene y que da”
“Hago una premisa: el mundo de trabajo es una prioridad humana” (aplausos) y por lo tanto es una prioridad cristiana, nuestra y también del Papa”, porque en el primer mandato, Dios  le dijo a Adán: ‘Trabaja la tierra y domínala'”. Y recordó que Jesús fue un trabajador.
Elogió las palabras que le dirigió un empresario a su llegada y la creatividad y la pasión por la propia empresa: “El empresario es una figura elemental de una buena economía”, “son necesarios buenos empresarios” con “vuestra capacidad de crear” y es importante que sepan “reconocer la virtud de los trabajadores y trabajadoras”.
Y “los trabajadores tienen que hacer el bien el trabajo, porque debe ser bien hecho”. A veces se piensa, indicó el Papa, “que el trabajador lo hace porque es pagado”, y “este es un error, porque se trabaja también por dignidad y por honor”. Señaló además que el buen empresario “conoce a sus obreros porque trabaja a su lado”.
El Papa describió que “el buen empresario es antes de todo un buen trabajador”, que  “comparte las fatigas del trabajo” y se esfuerza “para resolver problemas”. Y “si tiene que licenciar a alguien debe ser una decisión dolorosa”. Ningún buen empresario quiere licenciar a su gente, dijo, y “quien piensa en resolver el problema de su empresa licenciando gente no es un buen empresario, es un comerciante” que “hoy vende a su gente y mañana venderá su propia dignidad”.
“El empresario no va confundido con el especulador, son dos tipos diversos” aseguró e Pontífice. “El especulador es una figura similar a la que Jesús llama mercenario“, pues no aprecia a su empresa o a los trabajadores, solo “los ve como un medio para lucrar”.
“Licenciar, cerrar, desplazar una empresa no le crean problemas” al especulador, “porque usa y devora personas y medios”. Así, la economía pasa a ser “sin rostros” y “se vuelve una economía despiadada”. Francisco aseguró: “No hay que temer a los empresarios, porque hay tantos que son buenos, hay temer a los especuladores”. Aunque muchas veces “lamentablemente el sistema político favorece a los especuladores y no a los empresarios”.
Así, “las reglas pensadas para los deshonestos –indicó el Papa– acaban por penalizar a los honestos”. Aseguró que “hay tantos empresarios que aman a su empresa y a sus trabajadores”. Y concluyó con una advertencia: “Empresarios y trabajadores, estén atentos con los especuladores y con las reglas que favorecen a los especuladores y dejan a la gente sin trabajo”.

Notas argentinas
Para el que conoce el paño, es más que probable que al pronunciarse así el Santo Padre tuviera en mente a Enrique Shaw. El empresario argentino, que tiene un proceso de canonización iniciado, solía ser recomendado por Mons. Bergoglio como ejemplo a los empresarios. Según me contó Fernán de Elizalde, decía que con empresarios como él no existirían los gremialistas.
La otra perla fue, al pisar el aeropuerto Cristóforo Colombo: “Es la primera vez que estoy en Génova y tan cerca del puerto que me recuerda de dónde salió mi papá” hacia Argentina".+

viernes, 9 de junio de 2017

Compañero de ruta


Si bien lo sabía de su propia boca, ahora se hizo pública la salida de Daniel Martini de Enel.
El histórico DirCom de Edesur fue mi compañero de ruta desde nuestro común inicio periodístico (él empezó en La Razón); siempre mantuvo un compromiso  muy determinado con su Fe y con la Iglesia, pero fundamentalmente compartimos la vocería en empresas de servicios públicos, coincidimos en cámaras y asociaciones, y nos destacamos más o menos en este gremio de las relaciones públicas. Su familia es parecida a la mía, porque él también se casó joven. Nos diferencian los barrios, puesto que nació en Temperley y vivió en la zona Sur, entre Lomas de Zamora y Adrogué.
Un fraternal amigo y un muy buen profesional termina una etapa muy probablemente de treinta años de profesión, como yo, para iniciar otra en forma independiente.
Con el bueno de Daniel compartimos tal vez  demasiadas cosas.+

jueves, 8 de junio de 2017

No tan elemental este Watson


Hoy estuve pispeando en el futuro inmediato, en algunas de sus variables, en el evento "Reinvención digital, viví el poder de la inteligencia cognitiva", que organizó IBM en el Faena Art Center.
El primer aspecto a destacar es Watson, que es una plataforma de inteligencia artificial muy avanzada. Es el dispositivo más avanzado que haya conocido. Comprende textos, los ordena, busca respuestas, diseña a partir de pautas, etc. En la foto se ve una dinámica de prueba: nos pedían el usuario de twitter a partir del cual se desprendían los rasgos de personalidad que arrojaban patrones que marcaban los gustos de preferencia para degustar un aguapaletas que, como premio por participar (y entregar nuestro usuario, supongo), se nos entregaba al término.
Pero lo que más me gustó fue el formato de conferencia. En rigor, la invitación incluía un programa pero en la práctica se trata de un lugar abierto con presentaciones en algunos sectores en las que uno entraba y salía y se paseaba por pantallas con demostraciones, asistidas por personal instruido a tal efecto. Esto te permite quedarte todo el día y sacar el máximo provecho o picotear, como hice yo, en lo que más te interesaba conocer. Una gran experiencia.+

jueves, 25 de mayo de 2017

El primer video viralizado


El día en que estallaron las puebladas en Los Angelespor la golpiza contra Rodney King acababa de volver de los Estados Unidos.
Entre las notas destacadas de ese largo viaje por el gran país del norte  estaba la discusión que mantuve con Ignacio Galceran, en su departamento de Nueva York, y otro/a argentino/a que ahora no recuerdo sobre el racismo en la Argentina y la ejemplar integración cultural en los Estados Unidos.
Mi postura era que sentía mucha hipocresía al respecto en ese país. De hecho, no entendía el objeto de esa conversación; no me parecía que mi país fuera particularmente racista. Ellos, en cambio, que habían empezado con ese tema, sostenían que en la Argentina se vivía una discriminación que en el país que habían adoptado, no.
Ignacio me había invitado a comer y hacía algún tiempo que se había ido y que no lo veía. Discutimos más de lo que hubiera querido en una situación como ésa. Me acuerdo que Ignacio, orgulloso de su vivienda, me explicaba que los departamentos allí eran muy chicos y que el suyo -sospecharía que lo vería chico- era grande, lo que no era comparable a la vista.
Nunca olvidé esa sabrosisísima experiencia.
Hoy, al leer esta nota en ElPaís.es, caigo en la cuenta de a) ¡... que pasaron 25 años! b) la importancia de un episodio, tal como percibí aquel entonces, al punto de que aún se lo recuerde en tan nimios detalles; c) que el que lo filmara fue argentino, y d) que, además de sus implicaciones políticas, sociales y culturales, se lo reconoce como el primer vídeo viralizado.+
ENFRENTAMIENTO RACIAL EN EE UU »
‘El argentino’ que grabó el primer vídeo viral de la historia
George Holliday filmó en 1991 la paliza a Rodney King, que acabó dando origen al peor conflicto racial de Estados Unidos
Los Ángeles, 25 MAY 2017 - el país.es
Una de las primeras cosas que hizo George Holliday con su flamante cámara Sony Handycam de vídeo 8 milímetros fue salir a curiosear a un bar que había enfrente de su casa, al norte de Los Ángeles, donde estaban rodando una película. Era Terminator 2 y se rodaba la escena la que el cíborg le quita la ropa y la motoa un pandillero. Alcanzó a grabar a Arnold Schwarzenegger en la moto. En la madrugada del 3 de marzo de 1991, sobre esa misma cinta y en ese mismo lugar, grabó la salvaje paliza de la policía a un hombre negro llamado Rodney King. Fue el primer vídeo viral antes de que existiera esa palabra. El vídeo se convertiría en el primer ejemplo de reporterismo ciudadano, en un símbolo de la brutalidad policialy en el origen de los mayores disturbios raciales de la historia, de los que se acaba de cumplir el 25 aniversario.
“Así que la cinta empieza con Schwarzenegger en una moto… ¡Only in LA!”, reía Holliday el pasado lunes, recordando su historia frente al lugar exacto de los hechos. Entonces esto era un descampado. Hoy hay un museo para niños, una biblioteca pública y un parque. Los apartamentos Monte Vista, desde donde está grabado ese vídeo, siguen ahí.
Era casi la una de la madrugada cuando le despertó el ruido del helicóptero, relata. La policía venía persiguiendo a King a más de 160 kilómetros por hora por la autopista hasta que se paró en un arcén delante de la casa de Holliday. Cuando salió al balcón y vio policía, decidió empezar a grabar. King estaba a unos 40 metros de él. En la cinta se oyen los golpes de los porrazos sobre su cuerpo durante ocho minutos. Fue el primer ciudadano conocido que tomó la decisión de grabar la brutalidad de la policía contra un hombre negro. “En ese momento yo estoy pensando: ¿qué habrá hecho este tipo para merecerse eso?”.
No había teléfonos móviles, ni YouTube, ni redes sociales. George Holliday no sabía la importancia de lo que había grabado ni qué hacer con ello. Al día siguiente fue la maratón de Los Ángeles y acudió a grabar a un amigo que corría. Lo hizo a continuación de esa misma cinta. El vídeo casero más famoso del mundo empieza con Schwarzenegger en moto, sigue con Rodney King apaleado y acaba con un desconocido cruzando la meta de una maratón.
Ese domingo fue a una boda donde contó lo que había visto y nadie le dio importancia. Llamó a la comisaría de su barrio a preguntar qué había pasado la noche anterior, pero la policía no quiso decirle nada por teléfono a un curioso y le colgó. Finalmente, llamó a la televisión local señera de Los Ángeles, KTLA, a preguntar si sabían algo de una operación policial en su barrio. “En la conversación surgió el hecho de que lo tenía grabado y me dijeron que si les podía enseñar la cinta”.
Esa noche, KTLA puso la grabación en el telediario de las 10 de la noche. Fue la segunda noticia, después de la publicidad. En la pantalla ponía: “Filmado por George Holliday, Lakeview Terrace”. “El teléfono explotó. Todo el mundo quería una entrevista y una copia de la cinta. Tuve que desconectar el teléfono, físicamente”. A la mañana siguiente fue a la emisora a recuperar la cinta. “Me dijeron que era una historia más grande de lo que pensaban y que si se la podían quedar dos días en exclusiva por 500 dólares”. Aceptó. Esa misma tarde, el departamento de Asuntos Internos de la Policía de Los Ángeles se presentó en KTLA y confiscó la cinta. Afortunadamente, habían hecho una copia y se la dieron.
Cuatro policías blancos fueron a juicio por la agresión. El 29 de abril de 1992, fueron absueltos por un jurado de blancos, a pesar de que el mundo entero había visto, por primera vez en la historia, la prueba en vídeo. Esa tarde empezaron en el sur de Los Ángeles los peores disturbios raciales de Estados Unidos. La violencia duró seis días y murieron más de 60 personas. “Ha habido gente que me ha echado la culpa de los disturbios. Lo que hay en la cinta causó los disturbios, no la cinta”, se defiende.
Holliday cuenta todo esto en perfecto español porteño. Es hijo de padre inglés y madre alemana. Su padre era un alto directivo de la petrolera Shell y tuvo puestos en distintos países. George nació en Canadá y vivió en Indonesia y Londres, pero su padre eligió Buenos Aires para retirarse. De allí se vino a Los Ángeles a buscar trabajo a finales de los 80, porque en Argentina no conseguía independizarse.
“Un día vino mi hijo del colegio y me dijo: ‘Papá, apareces en un libro de historia”, dice Holliday. Una generación entera solo oye el nombre de Rodney King cuando surge un vídeo de brutalidad policial, ahora grabados con teléfonos, y algún presentador de televisión recuerda el precedente. Lo que más ilusión le hace no es eso, sino aparecer en una pregunta del juego Trivial Pursuit. Aún le reconocen por la calle, un cuarto de siglo después, a pesar de que ya casi no da entrevistas. Nunca hizo fortuna con el vídeo, dice que le engañaron varias veces. A sus 57 años trabaja de fontanero por cuenta propia. Un amigo le ayuda a vender derechos de emisión para documentales, reportajes o películas. Holliday recuperó hace pocos años la cámara Sony, también confiscada como prueba para el juicio. La cinta original sigue en poder del FBI.
Nunca habló con Rodney King sobre aquella noche. Holliday recuerda el lugar exacto en el que un día paró a echar gasolina, aproximadamente un año después del vídeo. Cuando iba a pagar, alguien le gritó desde la otra punta de la gasolinera: “¡Eh! ¡George Holliday! ¿Sabes quién soy?”, le dijo. “No le reconocí, solo le había visto en fotos con la cara golpeada”. Era Rodney King. “Me dijo: ‘Usted me salvó la vida’. Yo no supe qué decir. Nos dimos la mano y nos dijimos adiós”.