El Calvario de Notre Dame

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No puedo dejar de relacionar estas imágenes con las del 11 de septiembre de 2001, cuando las Torres Gemelas fueron derribadas como producto de un  ataque áereo suicida, de un atentado terrorista. Porque Notre Dame es a Francia lo que el World Trade Center era a los Estados Unidos.
El hecho de que la Catedral parisina estuviera en reparaciones no evita las sospechas, porque son muchos los edificios históricos que están en reparaciones en todo el mundo y no tenemos noticias de que siquiera alguno de esos termine arruinado.
Recordemos siempre esta fecha. Porque el 15 de abril de 2019 cayó uno de los principales estandartes de la Francia cristiana, del continente cuya historia coincide con la de la Iglesia Católica.
Podemos ser indolentes ante estas pavorosas imágenes y negar que estamos viendo lo que realmente está sucediendo en la cuna de nuestra civilización occidental.
Porque, tanto para los que son creyentes como para los que no lo son, la caída de la aguja de esa emblemática construcción medieval constituye un hito histórico de altísima significación.+

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La inseguridad llega al cine


El cine tiene la maravillosa capacidad de impactar en la población con sus tramas, sus finales, sus climas y su temática, entre otras maneras.
Tal vez lo que consiga Mariano Cohn, con 4x4, en pleno año electoral sea instalar en la opinión pública el debate acerca de la justicia por mano propia y de la incapacidad de Estado para cumplir con sus funciones fundamentales; en este caso, la seguridad.
No es un dato menor el hecho de que haya dedicado su filmación a la memoria de su hermano, que fuera también su colaborador, y que habría muerto como consecuencia de la negligencia de la Guardia del Hospital de San Isidro.
Es una pena que el cine se ocupe de lo que no haya podido la política.
Se trata de una película muy intensa, pero magníficamente lograda. Por ejemplo, sucede en gran medida en el interior de una camioneta, sin que la audiencia pueda relajarse ni un segundo. Las actuaciones tanto del protagonista, Peter Lanzani, como de Dady Brieva y Luis Brandoni, son excelentes.
Es meritorio que la acción se presente en muy pocos escenarios sin caer en la repetición de planos y con una trama tan rica que permita presentar numerosos argumentos para poner a la balanza, sin que el director tenga la más mínima intervención en el juicio del espectador. Tal vez por momentos sea exagerado el sadismo, pero no hay otro elemento a mi parecer que sea disonante.
Celebro que el cine argentino esté en capacidad de presentar este trabajo, que vale la pena ir a ver.+

La vida suburbana


Es fácil elevar los ojos al cielo y dar gracias por la vida que nos donó mientras se escuchan las campanadas del convento de Santa Escolástica, a unos 400 metros de casa.
En el verano, estamos casi todo el tiempo afuera. Esta mañana también pude escuchar, más lejana -ni sé dónde-, la sirena convocando a los bomberos; y el sábado a la noche pudimos oir perfectamente la aproximación del auto de unos amigos que venían a comer con nosotros en la matera.
Hasta mis 32 años viví en el centro. Recuerdo haber escrito en 1987 una nota sobre la polución auditiva en el balcón de mi cuarto, que daba sobre Arroyo y Esmeralda, en el que explicaba que aún en ese sexto piso no alcanzaba a escuchar el sonoro tableteo de mi máquina de escribir debido al ruido que venía de la calle.
Es cierto que todos los días hábiles viajo más o menos dos horas para ir a trabajar, pero también hay maneras de aprovechar ese recorrido: si es en auto, conversando con los hijos; si es en tren, leyendo, o deleitándose con el paisaje ribereño, si es en la lancha colectivo. Todo pasa por vivir con armonía, por el uso del tiempo vital, por la cadencia.
En el jardín veo a los venteveos tirarse a la pileta desde una planta, mojarse un poquito y volver a la rama; al carpintero, golpetear el altísimo palto que preside el jardín, y a los caranchos patrullar las alturas. Claro que esta biodiversidad tiene también lagartijas, que combaten a los insectos, roedores y palomas, como en todas partes. También hay gatos y perros callejeros, que los vecinos cuidan y alimentan, y cada tanto aparecen algunos carros de chatarreros tirados por caballos.
El calor no se sufre ni se combate, sino que se viste y se disfruta.
No hay gente, sino personas. Uno las ve venir por la calle desde unos cuántos metros antes y puede llegar a observar si es un vecino o un transeúnte, y de analizar los móviles de su andar.
En la ciudad en la que vivo la gente discute sobre la poda de las tipas de la avenida del Libertador. Si están bien o mal realizadas, y si van a mantener el formato abovedado que dan sombra y embellecen a la principal arteria de la ciudad. Lo discutimos en casa y hasta se discute en reuniones públicas en la voz de los paisajistas que decidieron vivir en una zona en la que se puede estar en contacto permanente con la naturaleza.
A la tardecita, la brisa que viene desde el río se lleva el calor tierra adentro. Este refresco es festejado por las aves, que musicalizan el aromatizado parque, tanto en el crepúsculo como cuando amanece. Entonces, jazmines y floripones alcanzan tanta intensidad como la paz que reina en el vecindario en el que las monjas benedictinas rezan por nosotros, por la Iglesia y por la Humanidad.+

Dos protagonistas de La Tablada

Durante el copamiento guerrillero y la recuperación del Regimiento de La Tablada yo era periodista en el diario La Nación. Aunque no me tocó cubrir el incidente, tengo un recuerdo muy vívido de aquellos días. Con el tiempo, tuve el gusto y el honor de hacer amistad con dos militares que tuvieron destacada labor en ese triste episodio de nuestra historia y no pude resistir hacerles algunas preguntas a 30 años de aquellos nefastos sucesos. Estos son sus testimonios.

Al término, el presidente Raúl Alfonsín recorrió las instalaciones. Foto: Diario de Cuyo
El teniente Esteban Vilgre Lamadrid, estaba de licencia en el Hospital Militar para acompañar a su mujer que estaba en reposo tras dar a luz a su primer hija, luego de tres embarazos frustrados. Al pasar por la guardia observó mucho movimiento de ambulancias y, ante su consulta, se enteró del copamiento de La Tablada por el Movimiento de Todos por la Patria (MTP).
Sin pensarlo dos veces salió hacia su cuartel para cambiar sus traje de baño, remera y ojotas por el uniforme de combate, y se presentó ante su superior para solicitar acudir en defensa de la guarnición. Le explicó que conocía bien el lugar porque había estado haciendo un curso allí y que tenía experiencia de combate (es veterano de Malvinas), a diferencia de los que habían sido enviados a cargo del operativo. Se le concedió permiso para ir a abastecer de comida y bebida a la fracción que acababa de partir.
"Salimos en una combi con un suboficial cocinero, Burgueño; paré en un restaurante, compré sandwiches de milanesa; luego en un kiosko para llevar bebidas frías, y las metimos en una  heladerita. Al llegar, nos detuvo la policía y nos advirtió que tengamos cuidado con los francotiradores (desplegados en terrazas de las viviendas vecinas para dificultar las tareas de recuperación de la unidad militar), por lo que tenía que ir asomado por la ventanilla con el fusil. Avanzamos por la avenida Crovara, entramos por el casino de oficiales y nos dirigimos a la cancha de paleta en donde estaba el general a cargo de la operación. Le dije que necesitaba llegar hasta la fracción de Patricios, para alcanzarles la comida y la bebida, y me enviaron la Guardia de Prevención, que estaba del otro lado, por lo que tuve que cruzar la Plaza de Armas. Cuando estamos por llegar, nos disparan; contesté el fuego y ví saltar a algunos de ellos; traté de alcanzarlos, mientras me cubría el suboficial que estaba conmigo, y alcancé a ver que se metían en la Compañía B. Ahí me encontré con el jefe de la compañía de comandos, mayor Sergio Fernandez, quién me pidió que me quede con ellos y que los dirija cuando les ordene ingresar. Lo demás es historia conocida: el asalto a la Compañía B, al Casino de Oficiales, las muertes de  (el teniente Ricardo) Rolón, (los sargentos primeros Ramón) Orué, (Ricardo) Esquivel... hasta que se fue haciendo de noche".

Había sido un día de calor sofocante. Una jornada de inesperada acción a plena adrenalina que vino a cortar de cuajo el clima de luna de miel que llevaba hacía veinte días en Pinamar. Como tantos militares que se sintieron avasallados al enterarse de la toma del regimiento de La Tablada aquella madrugada del 23 de enero de 1989, otro joven que no alcanzaba los treinta años, el entonces teniente Aldo Franco se presentó en forma voluntaria para repeler la agresión y recuperar el cuartel.
Tras un lustro de humillaciones y de desconsideración, los efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad vibraban de ansiedad por demostrar lo que eran capaces de hacer para defender su honor, el del Ejército, a su Patria y al estado de derecho. 
Pero tanto entusiasmo, tropas y poder de fuego no sirvieron para liberar inmediatamente las instalaciones; por el contrario, hubo mucha gente tomando decisiones en forma individual y, en muchos casos, que no respetaron la cadena de mandos. Por su parte, los terroristas no habían improvisado y estaban bien interiorizados de lo que había que hacer: ingresaron por la guardia, marcharon directamente a los tanques -que no lograron poner en marcha- y de allí salieron para la Compañía B en donde estaban los soldados conscriptos, a los que tomaron de rehenes, cuenta Aldo.
Las fuerzas de la ley habían recuperado ese lugar pero, ante la falta de entrenamiento específico -dado el nuevo contexto legal, que no suponía la hipótesis del combate urbano-, aquellas instalaciones recuperadas no se supieron mantener bajo control y dieron nuevamente refugio a algunos insurgentes.
Debido al evidente el desorden operacional, el comando a cargo de la Fuerza decidió que se dejara exclusivamente al grupo de comandos todo el control de la operación que, enseguida, tendió un cerco en torno del reducto guerrillero.
La tensión, la ansiedad, la incertidumbre, el calor y el cansancio hicieron su trabajo de desgaste; el suboficial Sierra, prisionero de los rebeldes, colaboró con su prédica que instaba a la rendición. 
Cuando maduró el contexto se produjo la arremetida liberadora. En esa acción Aldo cayó herido. Eso le valió el ascenso a mayor y una condecoración pero al mismo tiempo lo dejó en retiro efectivo de la fuerza.
Ese oficial que había decidido que su vocación sería la defensa de la Patria, si era necesario a costa de su vida, y que había sobrevivido a la Guerra de Malvinas alcanzó demasiado rápidamente su meta y debió reciclarse, como lo terminara haciendo, como un exitoso empresario de la logística; actualmente es dueño del Grupo Detall.

Tampoco obtuvo mayor recompensa Esteban al regresar a su regimiento -el de Infantería I de Patricios- cuando se presentó ante su superior quien, en lugar de darle contención y de felicitarlo, éste lo sancionó y lo envió castigado a la pieza, porque supuestamente no le había dado autorización de quedarse en el combate. Recién pudo llegar a los dos días a su casa y tranquilizar a su mujer, que no sabía nada de él, y besar a su hijita.

"Malvinas no me dejó tanto ruido en la cabeza como La Tablada, que durante un par de semanas me produjo pesadillas nocturnas y el temor de que se me aparezca un guerrillero en la calle y me mate por haber combatido contra ellos", asegura Esteban. Esos días fueron anímicamente duros. Además, eran tiempos en que se definía qué tipo de Ejercito se estaría configurando a futuro. Todo era muy incierto para una profesión que precisa bases sólidas.

Ambos describen en forma similar a los dos perfiles de guerrilleros. Para Aldo, "estaban los que habían sido parte de la Brigada del Café hacía un año en Nicaragua (abril y mayo del año anterior, 1988), gente muy preparada; algunos entre sus pertenencias tenían hasta cuatro tarjetas de crédito, pasaportes. El resto eran perejiles; gente que, en lugar de haber ido a la obra los habían llevado a una manifestación. Habías bastantes mujeres, y muchos estaban en zapatillas".

También coinciden en que este combate les dejó un sabor mucho más amargo que Malvinas. "El terrorismo les infunde un fanatismo que lleva a relativizar completamente la muerte; la ajena y la propia. En sus testimonios, no reflejan arrepentimiento ni siquiera por haber matado a soldados conscriptos. En Malvinas, teníamos enfrente a soldados profesionales que uno sabía que si caía lo iban a atender; en La Tablada tenía a compatriotas, hombres y mujeres, civiles -el militar no está preparado para combatir con ellos- y gente que yo sabía que si me podía rematar herido, lo iban a hacer. Sabíamos que no podíamos caer prisioneros de ellos", dice Esteban.

La Tablada dejó una serie de postales macabras que reflejan la trágica irresponsabilidad de una acción política que jugó literalmente con fuego.+

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Un santo bloguero

El Club Gente de Prensa distribuyó una nota de Signis ALC sobre San Francisco de Sales, Patrono de los Periodistas, que se recuerda los 24 de enero.
Lo curioso del caso es que cuando el Papa convirtió en patrono de los periodistas a un simple divulgador de textos -un bloguero de nuestros días-, el gremio ya contaba con periodistas de fuste y la profesión contaba con diarios de alcance masivo.+

Por Liniers, publicado en La Nación
En 1923, el papa Pío XI declaró a San Francisco de Sales como el Patrono de los Periodistas y escritores, en consideración a la vocación y compromiso incansable que caracterizaba al Santo de la amabilidad para comunicar la verdad de la fe a través sus escritos sencillos y a mano, que los distribuía casa por casa. Mucho antes de que existieran los periódicos, Francisco de Sales asumió el compromiso de defender la fe católica, no solo a través de su prédica sino también de sus escritos, en los que exponía la verdad con elegancia y sin herir a nadie.
Se cuenta que San Francisco de Sales escribía un sinnúmero de volantes manuscritos que circulaban de mano en mano y que también aparecían pegados en los muros de los poblados, razones por las cuales fue escogido como Patrono de los Periodistas y escritores católicos.

No se ven más

Playa El Emir, Puntal del Este
No cuándo fue exactamente. Hago memoria y me parece como si fuera al año pasado en que todavía se veían muchos diarios en la playa. Quizás no tantos como sombrillas, como hasta hace poco, pero se imponían a la vista.
Era normal llegar a la playa y pasearse entre ejemplares de El País o La Nación, con sus formatos sábanas enhiestos como estandartes.
Lo que juraría es que el kiosko que estaba al lado de la escalera de ingreso el año pasado todavía estaba. En lo que va de la temporada solo una vez pude ver a un canillita recorriendo la playa con unos pocos diarios bajo el brazo izquierdo y blandiendo una revista Noticias con la mano derecha, sin que nadie se atreviera a detenerlo; como si fuera Lomu encarando al ingoal.
Observé asimismo que el dispositivo móvil no reemplaza al diario en la playa. Es cierto que se ven numerosos celulares entre las sillas plegables pero aseguraría que eso tiene que ver con sus muchas otras funciones, que incluyen por cierto a la informativa. También ví algún Kindle, excepcionalmente. Pero el sustituto al diario es definitivamente el libro en papel.
Ergo, uno podría concluir que el problema de los diarios no es con el formato papel. Tal vez el problema sea la oferta informativa, que ha alcanzado un estilo tan trabajado que a veces se parece a la ficción. Si es así, para leer ficción, ¡...vamos por las novelas!

¡Felicitaciones, Crónica!

Foto: Metro 95.1
Crónica TV cumplió 25 años informando a sus televidentes.
Instauró la rígida, tosca pero efectiva placa roja.
Estuvo siempre en la noticia de interés popular, con sus móviles, cámaras y cronistas.
Realizó un periodismo claro y directo, sin sofisticaciones ni artificios.
Con un lenguaje llano, que supo también empatizar con el humor popular.
Siempre junto al pueblo, cercano a sus creencias y pasiones.
¡Gracias, Crónica TV!

La reivindicación del azúcar

Mí participación en el programa de Jorge Chio, Aqui y Ahora, que se transmitió el 30 de noviembre último, en la señal de Cablevisión, sobre la demonización del azúcar y otras cuestiones sectoriales.+

Al servicio


Las fiestas y el descanso estival sirven para repensar muchas cosas. Esta plataforma bloguera cambiará su nombre. Dejará de llamarse como un producto terminado, Hecho y Derecho, para identificarse con el servicio, que es lo más preciado para su titular.
Fundada el 8 de Julio de 2007 con Glorifica, que es un sitio para la reflexión religiosa, filosófica y artística, esta plataforma desarrolló luego un blog profesional -éste, que actúa de Home, y que pasará  llamarse Un Servidor-; uno de análisis de la actualidad, HechosDestacados.com; otro de praxis política, Senderos; la ficción aparece en ElHomológico las notas están posteadas en LasAnotaciones.blogspot.com; la documentación de lugares, en misgeografías.blogspot.com, y las cuestiones agropecuarias en agrodestacadas.blogspot.com.
Este blog registra las intervenciones del autor en Twitter, así como también registra su perfil en diversas redes sociales.
En una pestaña aparece su historial profesional y en otra, su propuesta de estrategia y gestión de los asuntos públicos.
Con más de diez años de actuación, el cambio de nombre no obedece a una cuestión estética sino teleológica.
Seguros de que ahora va a servir mucho más.+

La aventura de la Vida


Comparto mi intervención de ayer en el Encuentro de Comunicadores por la Vida organizado por Rodrigo Fernández Madero en La Abadía.
Ante la pregunta del moderador acerca de cómo nos encontró el anuncio del debate del anuncio presidencial del debate parlamentario por la interrupción del embarazo libre y gratuita, respondí que ya estaba trabajando causas similares con la misma gente lo que facilitó la operación, y que este será un factor crítico para producir el cambio cultural: la organización que se logró entre los que rescatamos estos valores fundamentales, como el de la vida.
La segunda pregunta apuntó a los pasos a seguir.
Para mí es muy importante el modo en que se comunica. Hay que cuidar el proceso, el camino; porque el fin no justifica los medios. No hay que poner el foco en la llegada, sino en el tránsito.
No podemos andar buscando palabras o ideas para arrojarlas a los como si fueran piedras para abrir las cabezas. Lo que nosotros queremos comunicar entra por el corazón, con el testimonio. Haciendo todo lo que podemos hacer para que nuestra vida sea tan pura y tan limpia, que sin mayor trabajo refleje a la Verdad; sin sofisticaciones, sin artificios, seguros de que lo que transparentamos es lo mejor que lo que podemos decir. Porque muchas veces veo a gente que se desespera por ganar la discusión o la batalla. No me parece que ese sea nuestro cometido. Nuestro propósito es simplemente comunicar la Verdad. Si lo hacemos fehacientemente, hemos cumplido nuestra misión. Porque la Verdad resplandece y encanta.
Transmitir la Verdad inevitablemente celebra la Vida. Honrar a la Verdad es retomar la senda para vivir en forma más intensa y cabal. Las historias que narremos deben reflejarlo de igual manera; sin artificios, simplificaciones ni exageraciones. Debemos buscar el corazón del otro por sí mismo, lo que produce una conversión en ambos porque el diálogo en serio ayuda a nuestra redención. Caminemos ese camino, que busca la verdad en la vida del otro. Porque esa vida es la aventura fascinante que contrasta con la cultura de la muerte, del descarte.+

Una nueva etapa profesional

Luego de seis años de trabajo en Nidera (una de las experiencias más extensas en mi trayectoria), he conseguido que Cofco me contrate com...