Elogio del Club


El centenario del Club Argentino de Pelota es una buena ocasión para revalorizar a las instituciones asociativas en la actualidad.
Porque en el momento en que más si cotiza la creación de comunidades virtuales como la máxima expresión de la comunicación moderna (la de las redes), en la era misma de la comunicación,  nada es comparable a su correlato en cuerpo y espíritu.
Porque en una época en la que el hombre está cada vez más sólo,  las familias se desmembran y las viviendas se achican,  la reunión social de varias generaciones em un mismo tiempo y espacio viene aportar algo que la tecnología no podrá aportar nunca: la contención afectiva.
Porque  estás instituciones que sirven para asociar a personas en torno de un interés común culminan siendo instancias de entrega y puesta en común, ámbitos en donde el compartir es más importante que el stock, y está dicho que hay más alegría en dar que en recibir.
Mi homenaje a los fundadores será usar el mismo deseo fundacional que expresaron en algún aniversario ya lejano en el tiempo:

"A la espera que las nuevas generaciones hereden
de sus mayores la amistad, la camaradería
y la pasión por el deporte que da razón de ser
a nuestro Club, hoy en día la cancha de pelota
alberga cada tarde a entusiastas socios
que mantienen con orgullo la antorcha que
Luis María Campos Urquiza encendió
con esperanza en aquel octubre de 1919".

El académico

Leí todos los libros que escribió Fernando Javier Ruíz (Belgrano, 17 de marzo de 1963) y estoy muy satisfecho por eso.
Acabo de terminar de leer Cazadores de Noticias, Doscientos años en la vida cotidiana de los periodistas - 1818-2018 (Ariel, 2018), y ratifico ese concepto.
Soy amigo de Fernando desde que estudiamos juntos la facultad, Políticas en la UCA, en 1984, y tuve el honor de haber sido profesor como él en la Universidad Austral, aunque él sigue siéndolo y es vicedecano de la Facultad de Comunicación.
Este año, Fernando nos sorprendió con la noticia de que la Academia de Periodismo le otorgó el sillón de Juan Manuel de Estrada, ni más ni menos; además de ser vicepresidente del Foro de Periodismo Argentino (Fopea).
A modo de currículum podemos decir de él que es profesor e investigador tiempo completo de Periodismo y Democracia e Historia de la Comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral (Argentina); doctor en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra y Licenciado en Ciencias Políticas, Universidad Católica Argentina (UCA), y autor de los libros Las palabras son acciones. Historia política y profesional del diario La Opinión de Jacobo Timerman, 1971-1977 (Perfil, 2001); Otra grieta en la pared: informe y testimonios de la nueva prensa cubana (La Crujía, 2003); El señor de los mercados: historia de Ámbito Financiero, 1976-2001 (El Ateneo, 2005); Guerras mediáticas: Las grandes batallas periodísticas desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad (Sudamericana, 2014) y fue coordinador de Prensa y Congreso: trama de relaciones y representación social (La Crujia, 2001). Dio conferencias, cursos y talleres sobre la relación entre periodismo y democracia en Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, Uruguay, Panamá, Chile, Brasil, Guatemala, México, Estados Unidos, República Checa y Venezuela. Ha sido consultor de medios periodísticos. Como periodista ha recorrido la casi totalidad de los países de la región. De hecho, recuerdo su inédito sobre sus viajes latinoamericano, además de haberlo acompañado con Javier López Llovet hasta la frontera con Bolivia.
Cazadores de Noticias es un libro diferente. Como él dice es un ensayo que mezcla la historia, la etnografía y la ficción.
Su investigación suele ser acabada y total. No hay nada que ataña a cada momento enfocado que no haya sido plenamente analizado y exhaustivamente revisado.
Aún así la pluma de Fernando fluye y parece flotar, de modo que nos permite mantener con él una grata conversación a lo largo de sus páginas.
Seré honesto: desde que me enteré de sus intecnciones pensé no que iba a poder consagrar esa difícil combinación en forma tan exitosa. Pero lo hizo de una manera magistral.
Hace rato que creo que Fernando va a trascender a su tiempo. Su trabajo tiene tal dedicación que no puede caer en el olvido y será de utilidad para las generaciones venideras. Cazadores... ratifica que hará bien todo lo que se proponga.
Aunque, ante todo, vale decir que pasé un maravilloso momento leyéndolo.+

Jubilamos a Manolo

 Hoy acudí a la 16ta celebración del Día Internacional de las Relaciones Públicas en la Universidad del Salvador -sede centro-, con la particularidad de que sirvió también para despedir a Manuel Montaner Rodríguez.
Participé del primer panel, con el actual presidente del Consejo Profesional de RR.PP. y director de Asuntos Públicos y Gobernamentales de DOW, Pablo Cattoni, y los responsables de Porter Novelli y Ketchum en la Argentina, Aldo Leporati y Gustavo Averbuj, respectivamente, este también ex presidente del Consejo, sobre el futuro de las relaciones públicas.
Empecé recordando que conozco a Manolo desde hace treinta años, cuando ambos trabajábamos en Telecom Argentina: él a cargo de la organización de los muchos eventos de la compañía y yo, como gerente de Comunicación Interna y Externa. "Era tan picante e intenso como ahora", recuerdo haber dicho de él.
Acerca del futuro de la profesión, dividí la exposición en tres: los asuntos públicos, que es mi enfoque, en el corto y en el largo plazo, y el desafío tecnológico.
Sobre el corto plazo, los nuevos gobiernos siempre presentan alguna clase de desafíos, aunque no creo que un eventual gobierno de Alberto Fernandez pueda superar a la desconfianza y la falta de concesiones que el actual gobierno tuvo para con el sector privado. Mejoró significativamente los modos y el trato, así como la respuesta inmediata por parte de los funcionarios, pero rara vez fueron permeables a sugerencias o correcciones. En consecuencia, nuestro trabajo fue mayoritariamente -según lo compartido con infinidad de colegas- infructuoso.
Sobre el largo plazo, marqué el riesgo de la pérdida de vigor de las instituciones republicanas en el mundo, en general, y en nuestro país en particular. Recordé haber compartido alguna conferencia con Ignacio Viale en ese mismo salón en el que él destactó, cuando hablamos de historia de las RR.PP., que esta profesión adquiere sentido en democracia, concepto que comparto, y que en gobiernos autocráticos nuestro trabajo sería distinto.
Finalmente destaqué el desafío que conllevan las nuevas tecnologías en las tres grandes funciones de nuestro metier: la búsqueda de información, que aparentemente mejorará con la inteligencia artificial pero que por el momento la profusión mediática sólo debilitó al periodismo y aún no trajo mahyores beneficios, por lo que hay que seguir leyendo diarios que siguen siendo los ordenadores de la agenda pública; el conocimiento del tema, que es permanentemente cambiante y que exige una formación continua de nuestra parte, y la construcción de confianza en un contexto de mediatización; más aún, el desafío de generar y el desarrollar de contactos, en medios impersonales.
Gustavo aportó un concepto clave: la necesaria transparencia que exigen los nuevos medios, a lo que agregué que nos exige coherencia entre nuestra vida profesional y personal, y el debate se volcó a la importancia de hacer un aporte ético a la organización.
Finalmente, lo apluadimos de pie al bueno de Manolo, que pasa a acogerse casi automáticamente a su jubilación.+
Leporati, Cattoni, un servidor y Averbuj

Servidores de la Verdad

Algunos fragmentos bíblicos me inspiraron en esta profesión de manera tal que ningún manual de textos podría haberlo hecho mejor.

Consustancialidad
Siempre sentí cierta consustiancialidad de este oficio con mi Fe, ya sea como un narrador de historias, como un agente de relaciones públicas o como un político. El Evangelio de San Juan lo plantea de esa manera desde el arranque: "En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella nada se hizo. Lo que se hizo en ella era la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron". (Jn 1, 1-5)
Mientras escribo este texto soy cocreador con El; participo de esa aventura increíble y me someto a sus vaivenes.
En mis orígenes periodísticos, como en la actualidad profesional de los asuntos públicos, siempre el desafío fue honrar a la Verdad, pero ¿qué es la Verdad?, se preguntaba Pilatos en el Pretorio (Jn 18, 37-38). "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 17, 6), por lo que deducimos que la Verdad cristiana no es una objetividad, sino que es una subjetividad.

La necesaria ubicación
Sabedores de semejante tesoro, uno no dudaría en sentirse superior. Sin embargo, Jesús nos explica claramente en Lucas 14, 7-11 lo que le puede suceder a los creídos: "Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a alguien más distinguido que vos y, viniendo el que los invitó a vos y a él, te diga: ´dejá el sitio a éste´ y debas irte avergonzado a sentarte en el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, andá a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: ´amigo, sentate en un lugar más digno' ". Y esto será un honor para los que estén con vos en la mesa. Porque todo el que se ensanlce será humillado, y el que se humille será ensanzado".
Esto tiene una lógica evidente, pero acto seguido Jesús acomete con la elección de nuestros invitados (Lc 14, 12-14): "Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llamá a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos. Así serás dichoso porque, al no poder corresponderte, serás recompensado en la resurrección de los justos".

El hábito del monje
También se manifestó vehementemente en materia de ceremonial y de protocolo. En la parábola del banquete de bodas (Mt 22, 1-14) se refiere a un rey que celebró un banquete de bodas e invitó a los invitados, que se negaron a asistir, aún bajo la insistencia de sus siervos; más aún "los escarnecieron y los mataron". Los siervos salieron a los caminos y reunieron a buenos y a malos para que asistan, y la sala se llenó de comensales. "Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí a uno que no tenía traje de boda. Le dijo: ´amigo, ¿cómo has entrado aquí si traje de boda?´. El se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ´Atenlo de pies y manosy échenlo a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes´. Porque muchos son los llamados, mas pocos los escogidos".
Valer aclarar que en estas bodas, el rey ofrecía un traje a sus invitados, por lo que el que no estaba trajeado era porque no quería. Es importante ver la enérgica reacción monárquica contra el rebelde a los usos y costumbres. ¿Qué le costaba ponerse el traje? No supo siquiera expresar su posición, y fue lanzado a la oscuridad atado probablemente para alimento de las fieras.
Por estas circunstancias es que creo que el hábito hace al monje. Uno desempeña un rol en este juego de la vida, y se hace cargo de sus consecuencias. Esquivar el hábito correspondiente nos expone a una condena, del mismo modo que calzar el traje ajeno.

Honrar las fiestas
Las celebraciones son los motivos de la socialización. Uno percibe claramente en la ruralidad la utilidad de los festejos para reunir a la gente y de respetar a la tradición, como a una sabiduría que dicta el mejor modo de hacer las cosas.
Los llamados "eventos" son muy importantes en nuestro oficio. Cifran mensajes, establecen relaciones y permiten una negociación.
Jesús hizo un primer milagro con el que manifestó su divinidad en una boda, la de Caná de Galilea (Jn 2, 1-11) y podríamos decir que terminó su campaña en una Ultima Cena (Jn 13-14).
Las fiestas y las celebraciones tienen un lugar privilegiado en el culto, ya que constituyen reuniones comunitarias inherentes a la Fe cristiana. No hay Iglesia sin rebaño.

Hasta el cementerio
Contra toda recomendación peronista, que advierte en no ingresar al cementerio con el conductor, el cristianismo se muestra imprudente. A la fidelidad se la concibe hasta el último aliento de vida, tal como lo relata Juan, el Evangelista, en su capítulo 19,35, y el senador José de Arimatea, que ofreció su propio sepulcro para los restos de Jesús (Jn 19, 38-41), a riesgo de enemistarse con "todo el mundo" político, cuando el Salvador ya era un muerto.
Esta no es una opción fácil ni acomodaticia. La vocación cristiana de un comunicador lo lleva a dar la vida entera para servir a la Verdad. Eso la hace tan apasionante como satisfactoria. Cuando se experimentaron estas cosas, ya no se las pueden callar.+

Una imagen como ésta de Rafael me inspiró, en 1994, cuando me llegó en una colección de arte del diario La Nación. La entronicé en mi oficinas de Telintar y Telecom


Ningunos giles


Nunca me sentí un gil. Tampoco un vivo. Nunca quise jugar en la liga de los vivos.
Siempre quise hacer lo que me correspondía o, para decirlo de una manera que me sienta mejor, lo que Dios manda.
Tal vez por eso no me agarró el cepo de principios de milenio. No recomendé a nadie -y hasta desrecomendé vehementemente- que se acepte inocentemente la limosna grande de los intereses impagables, ni incobrables... ni tuve un cobre para invertirlos allí. Había un riesgo implícito.
Sin embargo, la maravillosa creación de Eduardo Sacheri, llevada al cine bajo el título de La Odisea de los Giles, se sale de este planteo y se pone en el lugar de unos héroes que quieren resucitar la vida pueblerina de una localidad rural, Alsina, y de cómo los joroban los avivados de Villagran, la ciudad más cercana.
El sainete se convierte en un western, muy bien musicalizado con rock nacional de Arco Iris y Babasónicos, que le pone acción y suspenso a esta lindísima historia, cuya actualidad hace helar la sangre.
La dirección, el guión, las imágenes, el escenario, el elenco... todo es muy grato. Pero especialmente el final, que troca la tragedia ochentosa por el cine argentino contemporáneo, de Campanella o, en este caso, de Sebastián Borensztein.
Dios quiera que esta película se limite a ser una imagen superada del 2001, y no sea un film profético.+)

En la luna


A medio siglo del alunizaje es difícil saber qué significará concretamente de cara al futuro este pequeño paso para un hombre y gran paso para la humanidad.
En lo inmediato, se trató de un sensible desarrollo tecnológico aeronáutico, pero con impacto en otras numerosas industrias.
La carrera armamentística fue parte de la Guerra Fría, entre el Este y el Occidente de la Cortina de Hierro.
En los últimos años volvió a tomar relieve, con el alunizaje de China en The Dark Side of the Moon, con el ensayo de India y con el anuncio francés de la creación de un Comando Militar Espacial. En la Argentina fuimos parte de ese capítulo con la reciente instalación de una base de observación espacial china en territorio argentino; en Neuquén, en Octubre de 2017.
No está del todo claro cuál es el motivo de esta reactivada vida aeroespacial. Lo cierto es que en la Tierra las cosas pedestres siguen condicionando la vida diaria de la gente. Unos días luego de que Emmanuel Macron anunciara lo del Comando Aeroespacial, el mismo 20 de julio también llamaba a un debate mucho más acuciante: la reconfiguración del sistema previsional.+)

#DeNoCreer

El Mosquito. Ejemplar del Archivo Celesia, del AGN

Es habitual que los candidatos saquen a relucir sus ideas o su biografía, o una autobiografía, en formato libro. Siempre hay una dimensión editorial de la campaña. Pero lo que pasó este año es notable.
Primero, porque Cristina Fernandez hizo de su libro el mascarón de proa de su campaña, al punto de utilizarlo como motivo de su lanzamiento. Haber ido a la Feria del Libro -a pesar de eso de los peronistas de que "alpargatas si, libros no"- fue una genialidad, porque hay un elemento de clase media ilustrada que es fanático de ella y que se iba a presentar allí en forma masiva y le permitió, al mismo tiempo, relativizar la exclusiva identificación de las clases populares.
Segundo, porque ella sabe que hablar y estar presente en la campaña le resultaría perjudicial para sus aspiraciones electorales. Pero, evidentemente, ella no podía callar sus argumentos contra todas las acusaciones que se le vendrían en su contra durante el curso de la campaña y este libro le permitió, de antemano, salir a pegar primero y luego callar y hasta desaparecer del escenario.
El tercer elemento de interés es que ella aseguró que fue Alberto Fernandez quien la incitó a publicarlo. A esta altura de las circunstancias uno podría poner en duda la inexistencia de un plan previo de la fórmula Fernández al cuadrado que luego se dio a conocer.
El éxito o el fracaso de estas decisiones las podremos juzgar recién con los resultados en la mano, pero a primera vista estas maniobras me resultaron ingeniosas y audaces.

Cristinamente
Esta explicación se circunscribiría exclusivamente al terreno político sino fuera por la aparición del libro de Carlos Reymundo Roberts. Cristinamente, a casi diez años de aparición de la columna que publica todos los sábados en el diario La Nación, resultó un canal más que adecuado para ridiculizar los esfuerzos de la ex Presidente, y hasta para pulsear por mantener la grieta en las librerías.
Carlos nos contaba esta semana, tras su presentación en el Campus del Jockey, que los libreros le aseguran que con Sinceramente se produce algo inédito. Uno de ellos, que tiene comercio en las Lomas de San Isidro, le aseguró que la semana pasada una  sola señora había llevado una caja de libros de una vez. El caso de compras militantes es algo tan insólito como inédito. No puedo callar que el primer nombre que se me vino en mente es el de Teresa García, vecina del centro comercial de Juan Segundo Fernandez.
Fallido, en cambio, fue el intento de Margarita Stolbizer que, a poco de haber bajado su candidatura, sacó a la venta Ella Miente, para responder a todas las explicaciones de Cristina en su libro pero -aunque permanece en vidrieras- no logra escalar en las ventas.

#DeNoCreer
Lo que es #DeNoCreer es que el libro de Cristina vaya primero en el segmento de la no ficción y el de Carlos en el de la ficción, siendo el primero quien lleva más libros vendidos en total. Esto es elocuente de un estado de atomización total y de una politización aún mayor.
Vale recordar que el irónico humor de la columna que La Nación publica semanalmente desde pleno kichnerato salió en forma simultánea o algo posterior a la que instauró Alejandro Borensztein en Clarín y reconstituyeron un exitoso género que se había ausentado en Buenos Aires desde que Juan Carlos Casas apagara los Dialoguitos en la City de David Hume. Al igual que la columna que Hitos publicaba en el Económico de los domingos, que abordaba irreverentemente las peripecias económicas a las que nos hemos visto sometidos los argentinos, estos columnistas contemporáneo lo hicieron con la institucionalidad.
Borensztein es y siempre fue un artista, un intelectual. En cambio, me impresiona ver a Carlos, a quien conozco desde hace más de treinta años, cuando era un redactor de la sección Gobierno del diario, transformado en un personaje del espectáculo, verlo en tele y dictar una conferencia en tono principalmente jocoso, aunque con un mensaje genuino.
Cuando no alcanzan los argumentos, hay que probar por otros caminos.+

En el SXIX los medios ya se tomaban la política en solfa

Palabras introductorias



Juan Miguel es contemporáneo mío. Lo conozco desde chico y puedo atestiguar que siempre ha tenido la misma pasión por nuestros principios y valores, y el mismo compromiso con los demás.
Peregrinamos en ámbitos dirigenciales por caminos paralelos –muchas veces coincidentes- pero siempre en la misma dirección: procurar un mayor involucramiento de la sociedad, en general, y de los jóvenes en particular, en la cosa pública.
Me deleité viendo cómo con su hermano Simón construyeron la Fundación Contemporánea. Me admira ahora ver el resultado de su trabajo diseminado en muy diversas dependencias de la función pública. Siempre digo que ya podemos expresar tranquilamente que la Fundación Contemporánea, que hoy preside, ha incidido en la formación de la dirigencia política del futuro. Sus jóvenes frutos ya ocupan posiciones de poder.
Pude comprobar su pulsión empresarial. Si bien él es arquitecto y yo politólogo, compartimos militancia en la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que promueve como modelo la figura Enrique Shaw, un empresario que está en el proceso de santidad. Lo que Shaw promovió en Rigolleau, los Bestani lo procuraron en Inca y mi padre lo instituyó en la constructora entre sus muchos obreros.
En última instancia, el desvelo de Juan Miguel fue y es la construcción social y política en favor del bien común. Pero estas frases, que suenan a hueco, tienen en Juan Miguel otra sonoridad que es la que ofrece la palmada: ese suave golpe que hace la palma contra el hombro del hermano, del amigo; ese acompañamiento fraterno, ese encuentro que puede ser áspero y señal de vitalidad.
En esa línea se enmarca este libro. Me preguntó si recomendaría su lectura y le respondí sin dudarlo que sí, porque tengo gente que me adeuda dinero y a otros, a los que les guardo rencor, jeje... Fuera de broma, creo que este libro es un magnífico trabajo de síntesis de las creencias y de los elementos que constituyen la Fe que practicamos a diario. Es una palabra viva y novedosa que ofrece una nueva Vida. Es un privilegio poder expresarlo con la solvencia que lo hace y que denota una gran formación que no muchos han tenido.
En este tiempo difícil y contradictorio que nos toca vivir y que prácticamente nos obliga a la santidad, el libro de Juan Miguel es una agradabilísima hoja de ruta. Vayamos a Lumen y emprendamos el camino.+


El discurso de Alberto

Ingenio La Florida, Tucumán
Antenoche estuve en el Sheraton Hotel de San Miguel del Tucumán para participar de una comida organizada por el gobernador Juan Manzur para juntar a empresarios, académicos y periodistas de la provincia con el candidato presidencial Alberto Fernández.
De sus maneras me llamaron la atención su educación y amabilidad, tanto en sus gestos como en sus expresiones, y su versatilidad, ya que incorporó mensajes que había escuchado unos momentos antes y durante el mismo día con total espontaneidad.
Respecto del contenido de su discurso criticó a Cristina por haber dejado dos problemas, la de la inflación y la del déficit fiscal, para poder ganar en credibilidad al criticar al actual gobierno por haberlos duplicado, y agregó que se agregó un nuevo problema: la deuda; asimismo, se quejó de que el FMI haya permitido aumentarla, aunque mantuvo el equilibrio al  manifestarse en favor de "cumplir con nuestros compromisos con el exterior". Criticó dura y repetidamente al Gobierno por mentir y por improvisar y, sobre este punto, recalcó: ¿y así quieren ingresar a la OCDE?
El mensaje cerró con un fuerte llamado de esperanza para la producción, particularmente a las pymes, a quienes aseguró que ofrecerá su mayor preocupación, pero también al conocimiento aplicado en tecnología y ciencia, como herramientas del futuro de las naciones.
Recién al final hubo alguna referencia a lo social, a que no haya más chicos con hambre.
Fue un discurso sofisticado y muy apoyado en su gestión como jefe de gabinete de Néstor Kirchner.
Encontré una similitud con Sergio Massa: el timbre de su voz que, cuando lo sube, se le aflauta.
Fue un discurso breve, como de diez minutos, y emotivo, ya que alegró a algunos e irritó a otros.
Una última observación: a diferencia del Presidente, no se lo ve entrenado por profesionales, sino aprendido de su propia experiencia. Es filoso en sus expresiones, pero sin ofender, y valórico en sus consideraciones.
Esto se traduce en forma agresiva cuando transciende a través de los medios. Lo que nos llega por terceros, sean periodistas u otros dirigentes, suele estar sazonado en forma muy picante.
Me animo a pensar que su forma de expresarse variará en estos primeros tiempos de la campaña hasta que encuentre su propio tono. Pero lo que se vio el martes en el Jardín de la República merece una aprobación.+

La política


Es habitual que la gente que me conoce me pregunte sobre mi actividad política, ya que algunos recuerdan algunas de mis candidaturas o trabajos en think tanks o en la administración pública.
Es natural que en un tiempo crítico como éste, haya quienes desean saber quién pueda estar trabajando en alguna solución.
Mi respuesta no es la que se suele esperar, pero es simple: en una democracia republicana, la política es construcción de consensos mayoritarios para el bien común, y eso lo puede realizar cualquiera y de muy distintas maneras.
He dedicado la vida a la comunicación y a las relaciones públicas y he trabajado por el consenso de políticas públicas -a veces en aspectos muy específicos- desde muy diversas posiciones profesionales.
De todos modos, dado que la consulta suele estar orientada a la cuestión totalmente desinteresada, a lo que normalmente llamamos compromiso militante, debo decir que no hay en la actualidad -signada por el profesionalismo de las maquinarias electorales y el vaciamiento de los partidos políticos como vehículos de la propuesta política- nada más generoso que las asociaciones y los clubes; las asociaciones para aquellas causas o temas que nuclean intereses, y los clubes para las entidades que reúnen a vecinos o comunidades.
Estoy convencido de que los clubes volverán a ser el ámbito de asociación territorial básico de las comunidades, ya que permiten un relacionamiento transversal a las generaciones y a las profesiones; dan contención a los mayores y contribuyen a la formación de los jóvenes en los valores; cultivan las tradiciones y son portadores del patrimonio y la memoria común.
En este momento de mi vida, nada me brinda más satisfacción que colaborar en los clubes y asociaciones a las que pertenezco.+

Foto: gentileza de La Gaceta del Tucumán