jueves, 15 de junio de 2017

XXX

El descanso del guerrero
Hoy cumplo 30 años de servicio público.
El 15 de junio de 1987 ingresé en la redacción del diario La Nación junto con Valeria Sessa y Delia Alicia Piña; si bien no era mi primer experiencia laboral, fue la primera formal.
Desde entonces fui periodista y ahora bloguero; hice política agonal y arquitectónica; trabajé como relacionista en ámbitos públicos y privados, y fundé y dirigí organizaciones no gubernamentales.
Siempre procuré reunir toda la información posible para facilitar el proceso decisorio mediante la disminución de opciones a tomar e intenté tener una mirada largoplacista, estratégica y sustentable.
Nunca me consideré muy inteligente, por lo que dediqué un par de horas de más que mis pares para realizar actividades que aumenten mi formación por la vía de la experiencia y que me ayuden a con la elaborar una buena agenda temática y de contactos.
Confié en el Señor para que sea él quien conduzca mis destinos y me lleve a la tierra prometida de verdes praderas y frescas aguadas.
Procuré ser servicial.
Si la política se trata de construir consensos mayoritarios para el bien común, eso fue justamente lo que hice a lo largo de todos estos años de servicio público.
Haciendo click aquí pueden pasear por algunas de las imágenes de este tiempo transcurrido, que pude recuperar en los últimos días.
Agradezco a Dios por el trabajo que me dio y le pido que me siga proveyendo, a mis jefes y maestros en este oficio, a mis queridos colegas y a mi familia, que es el objeto de mis mayores afanes.+

lunes, 12 de junio de 2017

Cuesta trabajo comprender


Concebir el trabajo del siglo XXI es uno de los más altos desafíos que enfrenta la dignidad humana.
La bio y nanotecnología, la automatización, la robotización, y la inteligencia artificial pueden trabajar por y para nosotros, en la medida en que estemos preparados y capacitados para hacerlo.
El hombre tiene por delante un nuevo desafío: la sabiduría, porque debe comprender quién es, saber qué debe hacer, de dónde viene y a dónde va, para poner en marcha estas poderosas fuerzas que, de no saberlas manejar, pueden volverse contra uno mismo.
Hace un par de semanas acudí a un foro almuerzo organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) sobre el trabajo y la inclusión en el que disertaron el viceministro de Trabajo de la Nación, Ezequiel Sabor, y el secretario gremial de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica (ASIMRA), Mario Matanzos.
El gremialista empezó reconociendo el acierto oficial de "sectorizar la discusión" y destacó "la importancia de tener trabajo". El funcionario reclamo una mejor representatividad del empresariado para sentarse en la mesa del diálogo, pero volviendo a la gente hizo hincapié en la necesidad de la capacitación continua, se refirió al estancamiento en la creación de trabajo privado y promovió el concepto de empalme, como una manera de favorecer el empleo y achicar los subsidios.
Esa misma tarde recibió en mi casilla un cable de Zenit que informaba acerca de la visita del Papa Francisco a Génova, que había estado centrada en esta cuestión: "el trabajo está en riesgo", dictaminó al visitar una industria metalúrgica del Ilva. Allí subrayó la curiosa coexistencia de gente sin trabajo y gente esclavizada: “Una paradoja de nuestra sociedad es la presencia de una creciente cantidad de personas que querrían trabajar y no lo consiguen, y otros que trabajan demasiado y no pueden trabajar menos porque fueron comprados por las empresas”, dijo. Sin ocio -es decir, sin descanso- el trabajo esclaviza. “El consumo es un ídolo de nuestro tiempo”, con sus “grandes negocios abiertos día y noche”; de alguna manera, aseguró, cuando se trabaja sólo para consumir -es decir, para gozar- se malogra el trabajo "como fatiga" y en el centro del pacto social.

Sobre las pujas internas
La meritocracia conspira contra la cooperación, mutua asistencia y reciprocidad, que deben reinar en el trabajo, agregó Francisco. La competición interna, además de no ser antropológicamente cristiana, "es un error económico", porque conspira contra sí misma.
Así, la meritocracia esta volviéndose “una legitimación ética de la desigualdad”. El nuevo capitalismo a través de la meritocracia “da una vestidura moral a la desigualdad, porque interpreta el talento no como un don, sino como un mérito”. Determinando un sistema de ventajas y desventajas cumulativas.
Otra consecuencia de la meritocracia “es el cambio de la cultura de la pobreza. El pobre es considerado un sin mérito y por lo tanto un culpable”. Y “si la pobreza es una culpa del pobre, los ricos están exonerados de hacer algo por ellos”.
El Papa señaló que “la meritocracia del Evangelio la encontramos en la parábola del Hijo Pródigo, que considera que el hermano tiene que ser un fracasado, porque se lo ha merecido, en cambio el padre considera que ningún hijo merece la bellota de los puercos”.

Contra los subsidios
Cuando a una persona le indican que o acepta un trabajo mal pagado o tanto hay otros que lo aceptarán, el trabajo se transforma de ‘rescate’ social en ‘chantaje’.
El santo padre Francisco usó así un juego con estas dos palabras en italiano (riscatto – ricatto), al responder este sábado, a la segunda pregunta de los trabajadores de la metalúrgica ILVA, en su viaje apostólico a Génova.
“Es verdad  –dijo a quien le hizo la pregunta– que la falta de trabajo es peor que la falta de rédito, para poder vivir. El trabajo es también esto, pero es mucho más. Trabajando nos volvemos más personas, nuestra humanidad florece, los jóvenes se vuelven adultos solamente trabajando. La doctrina social de la Iglesia siempre ha visto el trabajo humano como participación en la creación”.
“En la tierra hay pocas alegrías como la que se siente trabajando, como hay pocos dolores más grandes que cuando el trabajo oprime, humilla, asesina. El trabajo puede hacer mucho mal, porque puede hacer mucho bien” aseguró.
“Los hombres y las mujeres se nutren con el trabajo y el trabajo los llena de dignidad”. Cuando se trabaja mal, todo el pacto social, la democracia entra en crisis, aseguró.
Hay que mirar con responsabilidad a las transformaciones tecnológicas, pero no resignarse a la ideología que toma pie, en la que imagina un mundo en el que la mitad o solamente dos tercios trabajan y el resto es mantenido por un subsidio social. Tiene que ser claro que el objetivo necesario no es obtener un rédito para todos sino trabajo para todos. Porque sin trabajo para todos no hay dignidad para todos”.
El trabajo de mañana será quizás muy diverso, pero deberá ser trabajo, no pensiones, no jubilaciones. Se va en pensión a la edad justa, es un acto de justicia. Pero es contra la dignidad de las personas mandarlas en pensión y mandarlas a los 35, 40 años, darle un subsidio y arréglate. Puedo comer, sí; puedo mantener a mi familia, sí; ¿tengo dignidad?, no.

Elogio del buen empresario
Estas preguntas sobre el mundo del trabajo, “quise pensarlas bien para responderlas bien”, dijo a la platea de trabajadores y empresarios, porque “hoy el trabajo está en riesgo, es un mundo en el que el trabajo no se considera con la debida dignidad que tiene y que da”
“Hago una premisa: el mundo de trabajo es una prioridad humana” (aplausos) y por lo tanto es una prioridad cristiana, nuestra y también del Papa”, porque en el primer mandato, Dios  le dijo a Adán: ‘Trabaja la tierra y domínala'”. Y recordó que Jesús fue un trabajador.
Elogió las palabras que le dirigió un empresario a su llegada y la creatividad y la pasión por la propia empresa: “El empresario es una figura elemental de una buena economía”, “son necesarios buenos empresarios” con “vuestra capacidad de crear” y es importante que sepan “reconocer la virtud de los trabajadores y trabajadoras”.
Y “los trabajadores tienen que hacer el bien el trabajo, porque debe ser bien hecho”. A veces se piensa, indicó el Papa, “que el trabajador lo hace porque es pagado”, y “este es un error, porque se trabaja también por dignidad y por honor”. Señaló además que el buen empresario “conoce a sus obreros porque trabaja a su lado”.
El Papa describió que “el buen empresario es antes de todo un buen trabajador”, que  “comparte las fatigas del trabajo” y se esfuerza “para resolver problemas”. Y “si tiene que licenciar a alguien debe ser una decisión dolorosa”. Ningún buen empresario quiere licenciar a su gente, dijo, y “quien piensa en resolver el problema de su empresa licenciando gente no es un buen empresario, es un comerciante” que “hoy vende a su gente y mañana venderá su propia dignidad”.
“El empresario no va confundido con el especulador, son dos tipos diversos” aseguró e Pontífice. “El especulador es una figura similar a la que Jesús llama mercenario“, pues no aprecia a su empresa o a los trabajadores, solo “los ve como un medio para lucrar”.
“Licenciar, cerrar, desplazar una empresa no le crean problemas” al especulador, “porque usa y devora personas y medios”. Así, la economía pasa a ser “sin rostros” y “se vuelve una economía despiadada”. Francisco aseguró: “No hay que temer a los empresarios, porque hay tantos que son buenos, hay temer a los especuladores”. Aunque muchas veces “lamentablemente el sistema político favorece a los especuladores y no a los empresarios”.
Así, “las reglas pensadas para los deshonestos –indicó el Papa– acaban por penalizar a los honestos”. Aseguró que “hay tantos empresarios que aman a su empresa y a sus trabajadores”. Y concluyó con una advertencia: “Empresarios y trabajadores, estén atentos con los especuladores y con las reglas que favorecen a los especuladores y dejan a la gente sin trabajo”.

Notas argentinas
Para el que conoce el paño, es más que probable que al pronunciarse así el Santo Padre tuviera en mente a Enrique Shaw. El empresario argentino, que tiene un proceso de canonización iniciado, solía ser recomendado por Mons. Bergoglio como ejemplo a los empresarios. Según me contó Fernán de Elizalde, decía que con empresarios como él no existirían los gremialistas.
La otra perla fue, al pisar el aeropuerto Cristóforo Colombo: “Es la primera vez que estoy en Génova y tan cerca del puerto que me recuerda de dónde salió mi papá” hacia Argentina".+

viernes, 9 de junio de 2017

Compañero de ruta


Si bien lo sabía de su propia boca, ahora se hizo pública la salida de Daniel Martini de Enel.
El histórico DirCom de Edesur fue mi compañero de ruta desde nuestro común inicio periodístico (él empezó en La Razón); siempre mantuvo un compromiso  muy determinado con su Fe y con la Iglesia, pero fundamentalmente compartimos la vocería en empresas de servicios públicos, coincidimos en cámaras y asociaciones, y nos destacamos más o menos en este gremio de las relaciones públicas. Su familia es parecida a la mía, porque él también se casó joven. Nos diferencian los barrios, puesto que nació en Temperley y vivió en la zona Sur, entre Lomas de Zamora y Adrogué.
Un fraternal amigo y un muy buen profesional termina una etapa muy probablemente de treinta años de profesión, como yo, para iniciar otra en forma independiente.
Con el bueno de Daniel compartimos tal vez  demasiadas cosas.+

jueves, 8 de junio de 2017

No tan elemental este Watson


Hoy estuve pispeando en el futuro inmediato, en algunas de sus variables, en el evento "Reinvención digital, viví el poder de la inteligencia cognitiva", que organizó IBM en el Faena Art Center.
El primer aspecto a destacar es Watson, que es una plataforma de inteligencia artificial muy avanzada. Es el dispositivo más avanzado que haya conocido. Comprende textos, los ordena, busca respuestas, diseña a partir de pautas, etc. En la foto se ve una dinámica de prueba: nos pedían el usuario de twitter a partir del cual se desprendían los rasgos de personalidad que arrojaban patrones que marcaban los gustos de preferencia para degustar un aguapaletas que, como premio por participar (y entregar nuestro usuario, supongo), se nos entregaba al término.
Pero lo que más me gustó fue el formato de conferencia. En rigor, la invitación incluía un programa pero en la práctica se trata de un lugar abierto con presentaciones en algunos sectores en las que uno entraba y salía y se paseaba por pantallas con demostraciones, asistidas por personal instruido a tal efecto. Esto te permite quedarte todo el día y sacar el máximo provecho o picotear, como hice yo, en lo que más te interesaba conocer. Una gran experiencia.+

jueves, 25 de mayo de 2017

El primer video viralizado


El día en que estallaron las puebladas en Los Angelespor la golpiza contra Rodney King acababa de volver de los Estados Unidos.
Entre las notas destacadas de ese largo viaje por el gran país del norte  estaba la discusión que mantuve con Ignacio Galceran, en su departamento de Nueva York, y otro/a argentino/a que ahora no recuerdo sobre el racismo en la Argentina y la ejemplar integración cultural en los Estados Unidos.
Mi postura era que sentía mucha hipocresía al respecto en ese país. De hecho, no entendía el objeto de esa conversación; no me parecía que mi país fuera particularmente racista. Ellos, en cambio, que habían empezado con ese tema, sostenían que en la Argentina se vivía una discriminación que en el país que habían adoptado, no.
Ignacio me había invitado a comer y hacía algún tiempo que se había ido y que no lo veía. Discutimos más de lo que hubiera querido en una situación como ésa. Me acuerdo que Ignacio, orgulloso de su vivienda, me explicaba que los departamentos allí eran muy chicos y que el suyo -sospecharía que lo vería chico- era grande, lo que no era comparable a la vista.
Nunca olvidé esa sabrosisísima experiencia.
Hoy, al leer esta nota en ElPaís.es, caigo en la cuenta de a) ¡... que pasaron 25 años! b) la importancia de un episodio, tal como percibí aquel entonces, al punto de que aún se lo recuerde en tan nimios detalles; c) que el que lo filmara fue argentino, y d) que, además de sus implicaciones políticas, sociales y culturales, se lo reconoce como el primer vídeo viralizado.+
ENFRENTAMIENTO RACIAL EN EE UU »
‘El argentino’ que grabó el primer vídeo viral de la historia
George Holliday filmó en 1991 la paliza a Rodney King, que acabó dando origen al peor conflicto racial de Estados Unidos
Los Ángeles, 25 MAY 2017 - el país.es
Una de las primeras cosas que hizo George Holliday con su flamante cámara Sony Handycam de vídeo 8 milímetros fue salir a curiosear a un bar que había enfrente de su casa, al norte de Los Ángeles, donde estaban rodando una película. Era Terminator 2 y se rodaba la escena la que el cíborg le quita la ropa y la motoa un pandillero. Alcanzó a grabar a Arnold Schwarzenegger en la moto. En la madrugada del 3 de marzo de 1991, sobre esa misma cinta y en ese mismo lugar, grabó la salvaje paliza de la policía a un hombre negro llamado Rodney King. Fue el primer vídeo viral antes de que existiera esa palabra. El vídeo se convertiría en el primer ejemplo de reporterismo ciudadano, en un símbolo de la brutalidad policialy en el origen de los mayores disturbios raciales de la historia, de los que se acaba de cumplir el 25 aniversario.
“Así que la cinta empieza con Schwarzenegger en una moto… ¡Only in LA!”, reía Holliday el pasado lunes, recordando su historia frente al lugar exacto de los hechos. Entonces esto era un descampado. Hoy hay un museo para niños, una biblioteca pública y un parque. Los apartamentos Monte Vista, desde donde está grabado ese vídeo, siguen ahí.
Era casi la una de la madrugada cuando le despertó el ruido del helicóptero, relata. La policía venía persiguiendo a King a más de 160 kilómetros por hora por la autopista hasta que se paró en un arcén delante de la casa de Holliday. Cuando salió al balcón y vio policía, decidió empezar a grabar. King estaba a unos 40 metros de él. En la cinta se oyen los golpes de los porrazos sobre su cuerpo durante ocho minutos. Fue el primer ciudadano conocido que tomó la decisión de grabar la brutalidad de la policía contra un hombre negro. “En ese momento yo estoy pensando: ¿qué habrá hecho este tipo para merecerse eso?”.
No había teléfonos móviles, ni YouTube, ni redes sociales. George Holliday no sabía la importancia de lo que había grabado ni qué hacer con ello. Al día siguiente fue la maratón de Los Ángeles y acudió a grabar a un amigo que corría. Lo hizo a continuación de esa misma cinta. El vídeo casero más famoso del mundo empieza con Schwarzenegger en moto, sigue con Rodney King apaleado y acaba con un desconocido cruzando la meta de una maratón.
Ese domingo fue a una boda donde contó lo que había visto y nadie le dio importancia. Llamó a la comisaría de su barrio a preguntar qué había pasado la noche anterior, pero la policía no quiso decirle nada por teléfono a un curioso y le colgó. Finalmente, llamó a la televisión local señera de Los Ángeles, KTLA, a preguntar si sabían algo de una operación policial en su barrio. “En la conversación surgió el hecho de que lo tenía grabado y me dijeron que si les podía enseñar la cinta”.
Esa noche, KTLA puso la grabación en el telediario de las 10 de la noche. Fue la segunda noticia, después de la publicidad. En la pantalla ponía: “Filmado por George Holliday, Lakeview Terrace”. “El teléfono explotó. Todo el mundo quería una entrevista y una copia de la cinta. Tuve que desconectar el teléfono, físicamente”. A la mañana siguiente fue a la emisora a recuperar la cinta. “Me dijeron que era una historia más grande de lo que pensaban y que si se la podían quedar dos días en exclusiva por 500 dólares”. Aceptó. Esa misma tarde, el departamento de Asuntos Internos de la Policía de Los Ángeles se presentó en KTLA y confiscó la cinta. Afortunadamente, habían hecho una copia y se la dieron.
Cuatro policías blancos fueron a juicio por la agresión. El 29 de abril de 1992, fueron absueltos por un jurado de blancos, a pesar de que el mundo entero había visto, por primera vez en la historia, la prueba en vídeo. Esa tarde empezaron en el sur de Los Ángeles los peores disturbios raciales de Estados Unidos. La violencia duró seis días y murieron más de 60 personas. “Ha habido gente que me ha echado la culpa de los disturbios. Lo que hay en la cinta causó los disturbios, no la cinta”, se defiende.
Holliday cuenta todo esto en perfecto español porteño. Es hijo de padre inglés y madre alemana. Su padre era un alto directivo de la petrolera Shell y tuvo puestos en distintos países. George nació en Canadá y vivió en Indonesia y Londres, pero su padre eligió Buenos Aires para retirarse. De allí se vino a Los Ángeles a buscar trabajo a finales de los 80, porque en Argentina no conseguía independizarse.
“Un día vino mi hijo del colegio y me dijo: ‘Papá, apareces en un libro de historia”, dice Holliday. Una generación entera solo oye el nombre de Rodney King cuando surge un vídeo de brutalidad policial, ahora grabados con teléfonos, y algún presentador de televisión recuerda el precedente. Lo que más ilusión le hace no es eso, sino aparecer en una pregunta del juego Trivial Pursuit. Aún le reconocen por la calle, un cuarto de siglo después, a pesar de que ya casi no da entrevistas. Nunca hizo fortuna con el vídeo, dice que le engañaron varias veces. A sus 57 años trabaja de fontanero por cuenta propia. Un amigo le ayuda a vender derechos de emisión para documentales, reportajes o películas. Holliday recuperó hace pocos años la cámara Sony, también confiscada como prueba para el juicio. La cinta original sigue en poder del FBI.
Nunca habló con Rodney King sobre aquella noche. Holliday recuerda el lugar exacto en el que un día paró a echar gasolina, aproximadamente un año después del vídeo. Cuando iba a pagar, alguien le gritó desde la otra punta de la gasolinera: “¡Eh! ¡George Holliday! ¿Sabes quién soy?”, le dijo. “No le reconocí, solo le había visto en fotos con la cara golpeada”. Era Rodney King. “Me dijo: ‘Usted me salvó la vida’. Yo no supe qué decir. Nos dimos la mano y nos dijimos adiós”.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El grano que se muele

El Papa Francisco emitió el mensaje  para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Como es habitual, hace mucho hincapié en el sentido evangélico que debe primar en la comunicación, siendo ésta de carácter estratégico para la transmisión del testimonio.
Es un texto muy rico, pero destaco en el título lo que entiendo que es mas nutritivo para los que tenemos la tarea de comunicar de una u otra forma.+

«No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5) 
Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos
Vaticano, 24 de enero de 2017.- Gracias al desarrollo tecnológico, el acceso a los medios de comunicación es tal que muchísimos individuos tienen la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar. Estas noticias pueden ser bonitas o feas, verdaderas o falsas. Nuestros padres en la fe ya hablaban de la mente humana como de una piedra de molino que, movida por el agua, no se puede detener. Sin embargo, quien se encarga del molino tiene la posibilidad de decidir si moler trigo o cizaña. La mente del hombre está siempre en acción y no puede dejar de «moler» lo que recibe, pero está en nosotros decidir qué material le ofrecemos. (cf. Casiano el Romano, Carta a Leoncio Igumeno). 
Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, «muelen» cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicación. Quisiera exhortar a todos a una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza. 
Creo que es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las «malas noticias» (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano). Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformación en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal. Quisiera, por el contrario, que todos tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal. Además, en un sistema comunicativo donde reina la lógica según la cual para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación. 
Por lo tanto, quisiera contribuir a la búsqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la «buena noticia». 
La buena noticia
La vida del hombre no es sólo una crónica aséptica de acontecimientos, sino que es historia, una historia que espera ser narrada mediante la elección de una clave interpretativa que sepa seleccionar y recoger los datos más importantes. La realidad, en sí misma, no tiene un significado unívoco. Todo depende de la mirada con la cual es percibida, del «cristal» con el que decidimos mirarla: cambiando las lentes, también la realidad se nos presenta distinta. Entonces, ¿qué hacer para leer la realidad con «las lentes» adecuadas? 
Para los cristianos, las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que las de la buena noticia, partiendo de la «Buena Nueva» por excelencia: el «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). Con estas palabras comienza el evangelista Marcos su narración, anunciando la «buena noticia» que se refiere a Jesús, pero más que una información sobre Jesús, se trata de la buena noticia que es Jesús mismo. En efecto, leyendo las páginas del Evangelio se descubre que el título de la obra corresponde a su contenido y, sobre todo, que ese contenido es la persona misma de Jesús. 
Esta buena noticia, que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva más amplia, como parte integrante de su amor por el Padre y por la humanidad. En Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situación humana, revelándonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos. «No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5): es la palabra consoladora de un Dios que se implica desde siempre en la historia de su pueblo. Con esta promesa: «estoy contigo», Dios asume, en su Hijo amado, toda nuestra debilidad hasta morir como nosotros. En Él también las tinieblas y la muerte se hacen lugar de comunión con la Luz y la Vida. Precisamente aquí, en el lugar donde la vida experimenta la amargura del fracaso, nace una esperanza al alcance de todos. Se trata de una esperanza que no defrauda ―porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5)― y que hace que la vida nueva brote como la planta que crece de la semilla enterrada. Bajo esta luz, cada nuevo drama que sucede en la historia del mundo se convierte también en el escenario para una posible buena noticia, desde el momento en que el amor logra encontrar siempre el camino de la proximidad y suscita corazones capaces de conmoverse, rostros capaces de no desmoronarse, manos listas para construir. 
La confianza en la semilla del Reino
Para iniciar a sus discípulos y a la multitud en esta mentalidad evangélica, y entregarles «las gafas» adecuadas con las que acercarse a la lógica del amor que muere y resucita, Jesús recurría a las parábolas, en las que el Reino de Dios se compara, a menudo, con la semilla que desata su fuerza vital justo cuando muere en la tierra (cf. Mc 4,1-34). Recurrir a imágenes y metáforas para comunicar la humilde potencia del Reino, no es un manera de restarle importancia y urgencia, sino una forma misericordiosa para dejar a quien escucha el «espacio» de libertad para acogerla y referirla incluso a sí mismo. Además, es el camino privilegiado para expresar la inmensa dignidad del misterio pascual, dejando que sean las imágenes ―más que los conceptos― las que comuniquen la paradójica belleza de la vida nueva en Cristo, donde las hostilidades y la cruz no impiden, sino que cumplen la salvación de Dios, donde la debilidad es más fuerte que toda potencia humana, donde el fracaso puede ser el preludio del cumplimiento más grande de todas las cosas en el amor. En efecto, así es como madura y se profundiza la esperanza del Reino de Dios: «Como un hombre que echa la semilla en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, la semilla brota y crece» (Mc 4,26-27). 
El Reino de Dios está ya entre nosotros, como una semilla oculta a una mirada superficial y cuyo crecimiento tiene lugar en el silencio. Quien tiene los ojos límpidos por la gracia del Espíritu Santo lo ve brotar y no deja que la cizaña, que siempre está presente, le robe la alegría del Reino. 
Los horizontes del Espíritu
La esperanza fundada sobre la buena noticia que es Jesús nos hace elevar la mirada y nos impulsa a contemplarlo en el marco litúrgico de la fiesta de la Ascensión. Aunque parece que el Señor se aleja de nosotros, en realidad, se ensanchan los horizontes de la esperanza. En efecto, en Cristo, que eleva nuestra humanidad hasta el Cielo, cada hombre y cada mujer puede tener la plena libertad de «entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia carne» (Hb 10,19-20). Por medio de «la fuerza del Espíritu Santo» podemos ser «testigos» y comunicadores de una humanidad nueva, redimida, «hasta los confines de la tierra» (cf. Hb 1,7-8). 
La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua configura también nuestra manera de comunicar. Esa confianza nos hace capaces de trabajar ―en las múltiples formas en que se lleva a cabo hoy la comunicación― con la convicción de que es posible descubrir e iluminar la buena noticia presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona. 
Quien se deja guiar con fe por el Espíritu Santo es capaz de discernir en cada acontecimiento lo que ocurre entre Dios y la humanidad, reconociendo cómo él mismo, en el escenario dramático de este mundo, está tejiendo la trama de una historia de salvación. El hilo con el que se teje esta historia sacra es la esperanza y su tejedor no es otro que el Espíritu Consolador. La esperanza es la más humilde de las virtudes, porque permanece escondida en los pliegues de la vida, pero es similar a la levadura que hace fermentar toda la masa. Nosotros la alimentamos leyendo de nuevo la Buena Nueva, ese Evangelio que ha sido muchas veces «reeditado» en las vidas de los santos, hombres y mujeres convertidos en iconos del amor de Dios. También hoy el Espíritu siembra en nosotros el deseo del Reino, a través de muchos «canales» vivientes, a través de las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo, que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza. 
Vaticano, 24 de enero de 2017 
Francisco

martes, 16 de mayo de 2017

Del Río por Guyot en La Nación

Guyot preside la recepción a la comisión corporativa del Consejo Profesional de Relaciones Públicas a la nueva redacción del diario en Vicente López

Trascendió en el diario La Nación, por una nota que remitió el CEO Guillermo Rivaben a los redactores, que José Del Río reemplazará a Chani Guyot en la Secretaría General de Redacción.
Explica que Guyot decidió que se dedicará a otros proyectos personales.
"Lamentamos la pérdida en el futuro de sus aportes estratégicos, de su capacidad profesional y humana para nuestro equipo, pero entendemos y respetamos su decisión, que significa un valiente desafío para su futuro profesional", afirma Rivaben en su carta, y anuncia que "a partir de su retiro, el 1ro. de agosto de 2017, asumirá José Del Río, actualmente Adscripto a la Secretaría General de Redacción.
"José lleva 24 años especializado en el periodismo económico y de negocios. Estudió periodismo en la Universidad Católica Argentina y realizó un posgrado en periodismo gráfico y otro en finanzas avanzadas en la misma universidad. Es también Licenciado en Administración de Empresas por la UBA y actualmente cursa su doctorado en administración de empresas en la UCA. Se incorporó a La Nación en diciembre del 2014, habiendo desarrollado anteriormente una extensa experiencia como director periodístico del grupo de revistas y director adjunto en El Cronista Comercial en sus distintas plataformas. En La Nación, José renovó todos los productos periodísticos vinculados a la Economía, lideró los equipos multiplataforma de la misma área, desarrolló los contenidos de la nueva división de Eventos, y participa como conductor de dos programas en LN+.
Culmina agradeciendo a Chani por su trabajo y a desearle éxito a José en sus nuevas responsabilidades, a lo que este blog adhiere y suscribe en ambos conceptos.+

domingo, 7 de mayo de 2017

La comunicación de Francisco

La comunicación del mensaje evangélico es una de las especialidades más difíciles de abordar. Desde que soy chico escucho desaciertos sobre la materia. Eso que nací con el Concilio Vaticano II, que ya entonces (1965) evidenciaba una profunda preocupación al respecto.
Con la llegada de Juan Pablo II hubo una primera aproximación a la necesaria reconciliación de la máxima figura de la Iglesia con la audiencia masiva global. Karol Wojtila era muy carismático y supo presentar el dogmático discurso de su ghost writer Joseph Ratzinger a la opinión pública. Algo que el propio papa alemán no pudo ni supo hacer al convertirse en Benedicto XVI. Pero que Francisco supo retomar.
Cabe aclarar que, a mi juicio, ninguno de los papas que sucedieron a aquel Concilio vulneraron la ortodoxia. Tampoco lo hace Francisco aunque, como buen jesuita, le gusta jugar al fleje.
La gran dificultad que se experimenta al intentar evangelizar masivamente es, justamente, la pérdida de la individualidad, del contacto personal que permite transmitir el testimonio de una vida plena y felíz por la elección del Camino del Calvario de la entrega a los demás y la negación de sí mismo. Eso no se puede expresar fácilmente con palabras ni con imágenes: hay que experimentarlo.

El método comunicacional de Jorge Bergoglio hace eje en la ternura. Por eso es exitoso. No es un gran cultor de las reglas de la comunicación institucional estratégica, sino que se las arregla para transmitir mensajes personales de compromiso con los más necesitados, orientado a la trascendencia divina.
Ciertmente, lo hace por los medios masivos, mediante imágenes y palabras. Pero haciendo eje en la transmisión de los gestos que consagran algunos valores.
Esto fue lo que Pablo S. Otero nos contaba ayer en el diario La Prensa que se trató en el Primer Congreso sobre Comunicaciones de la Secretaria Pro Communicatione de la Santa Sede realizado días atrás en Madrid y que condujo su titular, Lucio Adrián Ruíz, que reveló que "el Papa da importancia al proceso profesional y organizativo de la comunicación".
Los cambios se iniciaron con su consagración papal, al ordenar la unificación de los nueve organismos ocupados de comunicar la acción eclesial en el Vaticano en la referida Secretaría.
El estilo comunicativo del Santo Padre fue resumido en cinco puntos: la proximidad, la búsqueda del encuentro, la gratuidad, la misericordia y la esperanza, que resumen el método fundamental de la ternura.
"Evangelizar en las redes no se trata de compartir fotos bonitas de los gestos del Papa con un mensaje; sino de vivir cada uno esa ternura que él refleja", aclaró Ruíz, y llamó a realizar un ejercicio personal, un examen de conciencia, que pueda conducir al hombre a la coherencia entre la Fe que profesamos y la conducta diaria, y sobre todo, la influencia de Dios en cada uno, que se descubre en la oración.

La fuente de esta información es un elemento interesante a analizar. La Prensa es tal vez el único diario católico confesional de orden nacional o capitalino, en donde tales principios no quedan relegados a la página editorial sino que empapan el punto de vista -siempre presente en la labor periodística- desde el que se aborda la realidad.
Es uno de los pocos que creen que el mensaje de la Iglesia puede ser noticia aún cuando no signifique un cambio en el protocolo, en la tradición o en la doctrina.
Pablo S. Otero tiene allí una columna sabatina sobre Razón y Fe, que me ha hecho descubrir muchas joyitas como ésta.+

jueves, 4 de mayo de 2017

el colapso

El colapso de Whats App de ayer, durante dos horas, no sólo fue noticia a nivel mundial sino que es motivo de reflexión estratégica.
La cambiante preferencia de aplicaciones por parte de los usuarios globales no solamente es norma, sino que se ha acelerado. Uno casi ya ni se acuerda de los motivos por los cuales fue entrando y saliendo de redes que hoy tal vez ya ni existen, como Y Hi5, los chicos en fotolog y tantas otras cuyo nombre ya ni se recuerdan. Lo que es definitivo es que vivimos en un mundo que se conecta a la manera de las redes sociales, sean cuales fueren las que terminen por imponerse en el futuro más o menos próximo.
Ya no se trata de cuestiones tecnológicas, como cuando el télex fue reemplazado por el fax y éste por el modem. En la actualidad, vemos cómo se van adaptando los gustos y comodidades a cuestiones de formatos. Pareciera ser que el proceso de avance tecnológico empieza a encontrar un nuevo piso.
Por eso pienso que lo de ayer es muy importante. Porque el Whats App se iba tornando masivo y totalizante, perdiendo su carácter de urgente. La mansajería instantánea empezaba a reemplazar al correo electrónico y había que empezar a explorar nuevos medios para abordar la emeregencia. Personalmente, hacía una o dos semanas que había vuelto a instalar Telegram en mi teléfono. El volumen de mi wapp es tal que se ha vuelto imposible dar trato urgente a todos esos mensajes, con lo que muchos quedan automáticamente en el olvido.
La correspondencia tradicional, que ha migrado al formato virtual, tiene aplicaciones como el InBox de Gmail, que permiten un maravilloso tratamiento de la correspondencia, como se decía otrora.
Para un profesional de la comunicación puede ser muy peligroso el desorden en materia de administración de mensajes.
Entonces, ¿qué vamos a hacer con una app que pretende desplazar el correo electrónico por una mensajería instantánea?
En lo que a mí respecta, por ahora no me voy a bajar de wapp, pero seguramente empezaré a dar tratamiento preferencial a la mensajería de gmail (Hangout), SMS o Telegram, para la urgencia y a desplazar a wapp al lugar de red social de contenidos que paulatinamente va intentando ocupar. Pero se superpone con Facebook, se su mismo dueño, que es muy superior en materia de entretenimiento e información, y muy inferior a twitter en esa materia.
Whats App se tornó en uno de los tantos mecanismos de aceleración de la cotidianeidad que alteran nuestra vida en forma nociva.
Los chats de grupos son de gran utilidad, al punto de hacerlo irremplazable, al momento.
Pero sería ideal manejarse con menos aplicaciones y que lo ayuden a uno a vivir en paz con uno mismo, con los demás y, en un entorno natural y trascendente, con Dios.+

viernes, 21 de abril de 2017

Un buen proyecto de ley del Lobby

Si tuviera que escribir un proyecto de ley para regular la actividad del lobby redactaría lo mismo que el Poder Ejecutivo está enviando al Congreso Nacional un proyecto que transparente las citas de los funcionarios con gestores de intereses por tales motivos y que fortalezca, en lugar de debilitar, las posibilidades del derecho constitucional de peticionar ante las autoridades.
Además, el proyecto no acota el desempeño de los profesionales sino que los pone a la luz, como corresponde. Un proyecto que maniate a los lobbyistas habilitaría el mostrador improvisado de parientes y amigos.

El 7 de octubre de 2016 Perfil.com publicó esta nota, que es bien ilustrativa de lo que no es necesario volver a legislar:

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata declaró la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción en una causa en la que la diputada de la Coalición Cívica Elisa Carrió se presentó como Amicus Curiae para solicitar esa resolución.

"Este es el gran paso en la lucha contra la corrupción en 30 años", afirmó Carrió y sostuvo que "aún en la enfermedad mi felicidad es extrema: ya no pueden zafar los corruptos, antes o después van a ser juzgados".

Según difundió la Coalición Cívica en un comunicado, la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, integrada por los jueces Olga Angela Calitri, César Álvarez y Leopoldo Schiffrin, declaró la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción en una causa en que Carrió había realizado ese pedido luego de presentarse como Amicus Curiae. 

La referente de la Coalición Cívica había presentado un Amicus Curiae en la causa conocida como "Miralles", con el objetivo de obtener un precedente en el que se declare que los "delitos de corrupción" son imprescriptibles.

La causa investiga el rol del juez Julio César Miralles, quien a cargo del Juzgado Federal 4 de La Plata tuvo diferentes acusaciones de corrupción por la habilitación de casinos fuera de su jurisdicción.

El entonces magistrado también fue acusado de otorgar amparos exprés como el de la mencionada causa, a través de los cuales un grupo de profesionales se presentaban por el "corralito financiero" y conseguían resoluciones en tiempo récord para que los bancos otorgaran los dólares.

En el transcurso de la causa, que ya lleva 10 años, falleció Miralles y el resto de los imputados pidieron la prescripción al ser llamados a prestar declaración indagatoria.

La Cámara tomó la decisión sobre la base de interpretar el artículo 36 de la Constitución Nacional, que lleva a la conclusión de que "sin necesidad de ley ninguna, los delitos de corrupción castigados en el Título XI del Código Penal son imprescriptibles".+